Un grupo de científicos logra convertir heces humanas en combustible para aviones

Los resultados iniciales ratifican que la composición química del combustible es prácticamente idéntica a la del combustible fósil utilizado en aviones, conocido como A1.
Sergio Lima, químico. / Mundiario
Sergio Lima, químico. / Mundiario

En una hazaña sin precedentes, una empresa de aviación en Gloucestershire, Reino Unido, ha desarrollado un tipo de combustible para aviones elaborado completamente a partir de aguas residuales humanas. Los químicos de Firefly Green Fuels lograron transformar desechos corporales en queroseno, en un avance que podría revolucionar la sostenibilidad en la industria de la aviación.

"Queríamos encontrar una materia prima de bajo costo que fuera abundante. Y, por supuesto, la caca es abundante", ha explicado James Hygate, director ejecutivo de Firefly Green Fuels. Las pruebas independientes realizadas por reguladores de aviación internacionales confirmaron que el combustible creado era casi idéntico al combustible fósil estándar para aviones.

El equipo de Firefly colaboró con la Universidad de Cranfield para evaluar el impacto del carbono en el ciclo de vida del combustible. Los científicos involucrados en el avance concluyeron que el combustible de Firefly tiene una huella de carbono un 90% menor que la del combustible estándar para aviones.

Aunque químicamente similar al queroseno de origen fósil, el nuevo invento de Firefly es un "combustible libre de fósiles", según Hygate. La aviación, que contribuye alrededor del 2% de las emisiones globales de carbono, busca alternativas más ecológicas para producir queroseno sin depender de combustibles fósiles.

"Por supuesto que se utilizaría energía (en la producción), pero cuando se analiza el ciclo de vida del combustible, un ahorro del 90% es alucinante, así que sí, tenemos que utilizar energía, pero es mucho menor en comparación con la producción de combustibles fósiles", ha precisado Hygate.

El bioqueroseno desarrollado por Firefly se está probando en instituciones internacionales, y las primeras pruebas confirman su composición química casi idéntica al combustible fósil para aviones A1. Este innovador enfoque utiliza una materia prima abundante y universal, abriendo la puerta a oportunidades globales en el campo de la aviación sostenible. @mundiario 

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