El fraude saudí: cómo compraron científicos para dominar los rankings universitarios
La escandalosa estrategia de Arabia Saudí para escalar en los rankings académicos internacionales, basada en el soborno a científicos extranjeros para que mintieran sobre su lugar de trabajo, está llegando a su fin. Según los datos más recientes, el número de investigadores muy citados que declaran trabajar en universidades saudíes ha caído un 76% desde 2022, tras la investigación del diario El País que destapó la trama.
La red, que pagaba hasta 70.000 euros anuales a los científicos para mejorar artificialmente la posición de las instituciones saudíes en rankings como el de Shanghái, involucró a decenas de investigadores, incluidos 19 españoles. Entre ellos, Damià Barceló, quien durante seis años declaró falsamente trabajar en la Universidad Rey Saúd mientras dirigía el Instituto Catalán de Investigación del Agua en Girona.
El impacto de estas revelaciones ha sido devastador para el sistema universitario saudí, que pasó de tener 109 científicos muy citados en 2022 a solo 26 en 2024. Universidades como la Rey Abdulaziz, que el año pasado figuraba con 12 investigadores en esta prestigiosa lista, ahora no cuenta con ninguno.
Una limpieza necesaria
La Lista de Científicos Muy Citados, elaborada por la multinacional Clarivate, se había convertido en un terreno fértil para malas prácticas, como la autocitación masiva y el intercambio de citas entre investigadores. Este año, Clarivate ha endurecido sus filtros, excluyendo a 2.000 científicos por fraude, el 30% de los inicialmente listados.
David Pendlebury, analista de Clarivate, destacó que estas medidas responden al auge de denuncias y a la creciente presión internacional para garantizar la integridad académica. En este contexto, la investigación del matemático Domingo Docampo y la difusión de casos como el del químico Rafael Luque, sancionado en España con 13 años sin empleo por su implicación, han sido fundamentales.
El derrumbe de la estrategia saudí supone un golpe para los ambiciosos planes del príncipe heredero Mohammed Bin Salmán, quien aspiraba a colocar cinco universidades saudíes entre las 200 mejores del mundo para 2030. Sin embargo, las nuevas normativas y la creciente transparencia han puesto fin a estas prácticas, revelando el verdadero alcance de la corrupción académica. @mundiario



