El fantasma de las montañas, acorralado por la uniformidad genética y el calentamiento global

Una investigación liderada por la Universidad de Stanford advierte que la baja diversidad genética de los leopardos de las nieves, podría comprometer su capacidad de adaptación frente al cambio climático.
Leopardo de las nieves. / Pexels
Leopardo de las nieves. / Pexels

El leopardo de las nieves, uno de los grandes felinos más enigmáticos del planeta, podría enfrentar un futuro más vulnerable de lo que se creía. Un estudio dirigido por científicos de la Universidad de Stanford y publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) ha revelado que esta especie presenta una diversidad genética extremadamente baja, lo que limita su margen de adaptación ante los cambios ambientales que ya comienzan a transformar las altas montañas de Asia.

Con una población estimada de menos de 8.000 individuos, dispersos en doce países desde Afganistán hasta Rusia y el Tíbet, los leopardos de las nieves han permanecido durante miles de años en regiones aisladas y áridas, prácticamente fuera del alcance de la actividad humana. Pero ese aislamiento, que en el pasado les brindó protección, hoy podría ser su principal amenaza.

La investigación, encabezada por la bióloga Katie Solari, del Departamento de Biología de Stanford, demuestra que la baja diversidad genética del leopardo de las nieves no es consecuencia de un colapso poblacional reciente, como sucede con otras especies, sino de una estabilidad prolongada a lo largo del tiempo.

“Los leopardos de las nieves viven en áreas realmente intactas, a diferencia de otros grandes felinos ya afectados por la presencia humana”, explicó Solari. “Pero esa misma estabilidad demográfica, junto con su aislamiento, ha limitado la variabilidad genética de la especie. No cuentan con muchos individuos, ni con suficiente diversidad para enfrentar los cambios que se avecinan”.

El estudio se basó en la secuenciación completa del genoma de 41 ejemplares, incluidos 35 leopardos salvajes y seis en cautiverio. Hasta ahora, solo se habían secuenciado por completo cuatro individuos, lo que convierte a esta investigación en el análisis genético más amplio realizado sobre la especie.

El logro fue posible gracias a una extensa red de cooperación entre científicos y autoridades de 11 países asiáticos, que aportaron muestras de sangre y tejidos de leopardos de las nieves para su análisis en los laboratorios de Stanford. Esta colaboración permitió a los investigadores reconstruir con detalle la historia genética del felino, detectando una sorprendente homogeneidad entre los individuos de distintas regiones.

El equipo dirigido por Solari y el genetista Dmitri Petrov, profesor en la Escuela de Humanidades y Ciencias de Stanford, identificó una baja carga de homocigosidad, es decir, pocos casos en los que los leopardos heredaran copias duplicadas de mutaciones potencialmente dañinas.

Según los autores, este patrón sugiere que la especie ha experimentado una depuración natural de mutaciones negativas a lo largo de su evolución. Los individuos con rasgos perjudiciales habrían tenido menos éxito reproductivo o no habrían sobrevivido, manteniendo así una población pequeña pero relativamente sana.

Comparación con otros grandes felinos: un equilibrio precario

A diferencia de los leopardos de las nieves, especies como los guepardos o la pantera de Florida muestran una baja diversidad genética producto de “cuellos de botella evolutivos”, es decir, periodos en los que sus poblaciones sufrieron drásticas reducciones. En estos casos, las mutaciones dañinas se propagaron con rapidez, comprometiendo su salud y su capacidad reproductiva.

El leopardo de las nieves, en cambio, ha mantenido una población baja pero constante, lo que permitió una cierta purificación genética. Sin embargo, los investigadores advierten de que este equilibrio podría romperse fácilmente ante los desafíos actuales.

“Hasta ahora han sido resistentes, pero eso no significa que puedan soportar lo que viene”, advirtió Petrov. “El cambio climático alterará su hábitat, y no hace falta que los humanos lleguen físicamente a sus montañas: el clima afecta a todos, incluso en los lugares más remotos”.

El cambio climático, una amenaza invisible pero devastadora

El aumento de las temperaturas y la reducción del hielo en las montañas del Himalaya y otras regiones asiáticas están modificando los ecosistemas donde el leopardo de las nieves ejerce su papel como especie clave. Este felino controla las poblaciones de ungulados como el carnero azul tibetano o el íbice siberiano (capra sibirica), cuya disminución o desplazamiento afectaría directamente al equilibrio ecológico de toda la región.

Si su hábitat se degrada o los recursos escasean, advierte Petrov, los leopardos podrían desaparecer con relativa facilidad, ya que “no existe suficiente espacio ecológico ni una población numerosa que garantice su recuperación”.

Más allá de sus conclusiones sobre la vulnerabilidad de la especie, el estudio ha permitido desarrollar una prueba genética para analizar muestras fecales, publicada en Molecular Ecology Resources. Esta técnica permitirá estudiar a los leopardos salvajes sin necesidad de capturarlos o sedarlos, abriendo una nueva etapa para el monitoreo no invasivo de poblaciones en regiones de difícil acceso.

El avance forma parte del Programa de Genómica para la Conservación de Stanford, fundado por Petrov, que adapta herramientas genéticas usadas en investigación humana al estudio y protección de especies amenazadas.

El desafío científico ahora es comprender si la aparente resistencia de los leopardos de las nieves podrá sostenerse ante un entorno que ya no les ofrece el mismo refugio natural. Lo que está claro, según los investigadores, es que la diversidad genética sigue siendo la base invisible de la supervivencia, y su pérdida, aunque silenciosa, puede ser definitiva. @mundiario

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