Un estudio revela nuevas técnicas de caza de los primeros humanos

Los cazadores prehistóricosno cazaban grandes animales como los mamuts lanzando sus lanzas, sino que las enterraban en el suelo como picas para empalar a sus presas.
Conjunto de réplicas de puntas Clovis. / Scott Byram, Universidad de Berkeley.
Conjunto de réplicas de puntas Clovis. / Scott Byram, Universidad de Berkeley.

Un reciente estudio llevado a cabo por arqueólogos de la Universidad de Berkeley ha revelado que los primeros humanos no cazaban grandes animales como los mamuts lanzando sus lanzas, sino que las utilizaban como picas para empalar a sus presas. Esta técnica de caza, basada en plantar las lanzas en el suelo, habría permitido a los cazadores prehistóricos infligir heridas mucho más graves a sus presas, aprovechando la fuerza del animal que se acercaba cargando con todo su peso.

El equipo de investigación, liderado por Scott Byram, investigador asociado del Centro de Investigación Arqueológica de Berkeley, concluyó que al inclinar la lanza hacia arriba mientras el animal cargaba, se incrementaba drásticamente la profundidad de la herida. Este método, según Byram, habría permitido que las puntas de las lanzas, hechas de piedra, penetraran de forma más profunda en el cuerpo del animal, causando un daño mucho mayor que el que un cazador podría lograr lanzando la lanza con su propia fuerza.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores realizaron una revisión exhaustiva de fuentes históricas, incluyendo escritos y obras de arte de diferentes culturas alrededor del mundo, que documentan el uso de lanzas plantadas en el suelo como herramienta de caza. Además, llevaron a cabo experimentos utilizando réplicas de lanzas con puntas de piedra, simulando la fuerza de un animal que se aproxima.

Los resultados del experimento mostraron que, una vez que la punta de la lanza penetraba la carne del animal, el sistema de montaje diseñado en la lanza funcionaba de manera similar a una bala de punta hueca moderna, infligiendo heridas graves que podrían haber sido letales para animales como mamuts, bisontes y felinos de dientes de sable.

Las puntas Clovis

El estudio también arroja luz sobre el uso de las puntas Clovis, herramientas de piedra ampliamente encontradas en América del Norte y asociadas con la caza de grandes animales durante la Edad de Hielo. Estas puntas, que se encuentran frecuentemente en excavaciones arqueológicas, fueron diseñadas a partir de rocas como sílex, pedernal y jaspe. Con un tamaño que varía desde el de un pulgar hasta el de un móvil, las puntas Clovis presentan un borde afilado y hendiduras acanaladas en su base, lo que las hacía extremadamente efectivas para la caza.

Las representaciones populares, como las vistas en videojuegos y películas, sugieren que estas lanzas se utilizaban principalmente lanzándolas a distancia. Sin embargo, Byram y su equipo argumentan que la realidad podría haber sido muy diferente. Dado lo limitados que eran los recursos para fabricar herramientas en la Edad de Hielo, es poco probable que los cazadores prehistóricos arriesgaran perder sus lanzas arrojándolas. En cambio, parece que preferían usarlas de manera más conservadora, pero igualmente letal, plantándolas en el suelo para detener a sus presas.

"El tipo de energía que se puede generar con el brazo humano no se parece en nada al tipo de energía generada por un animal que carga. Es un orden de magnitud diferente", explicó Jun. "Estas lanzas fueron diseñadas para hacer lo que están haciendo para proteger al usuario".

 "Hay que mirar más allá del simple artefacto", dijo. "Una de las cosas clave aquí es que estamos viendo esto como un sistema de ingeniería que requiere múltiples tipos de subespecialidades dentro de nuestro campo y otros campos", afirmó Jun Sunseri, coautor del estudio y profesor asociado de antropología en Berkeley. Las puntas de Clovis suelen ser la única parte recuperada de una lanza. A veces se encuentran los ejes de hueso en el extremo del arma, pero la madera base de la lanza, la resina y los cordones que ayudan a que funcionen como un sistema completo se han perdido con el tiempo.

Réplica de una lanza de punta clovis en la edad de hielo. / Scott Byram.
Réplica de una lanza de punta clovis en la edad de hielo. / Scott Byram.

Además, las especialidades de investigación limitan el pensamiento de ese tipo de sistema sobre las armas prehistóricas, dijo Jun. Y si los especialistas en piedra no son expertos en hueso, es posible que no vean el panorama completo.

El estudio realizado por Byram y Sunseri, publicado en la revista PLOS ONE, representa un avance innovador en la comprensión de las técnicas de caza prehistóricas. Al demostrar que las lanzas con puntas Clovis fueron utilizadas de manera defensiva y no solo ofensiva, el equipo de Berkeley ofrece una nueva perspectiva sobre cómo los primeros humanos interactuaban con su entorno, y las megafaunas con las que compartían su hábitat, además del nivel de organización que poseían.

 "La sofisticada tecnología Clovis que se desarrolló de manera independiente en América del Norte es un testimonio del ingenio y las habilidades que emplearon los primeros pueblos indígenas en su cohabitación del paisaje antiguo con la megafauna ahora extinta", aseveró Kent Lightfoot, profesor emérito de antropología en Berkeley y coautor del estudio. @mundiario

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