¿Y si las emociones pudieran ser escritas con números?

Una joven en medio de su despertar emocional. / RR. SS.
Imagina que se pudiera predecir cómo reaccionarás en una discusión, anticipar tu tolerancia al estrés en una entrevista de trabajo, o incluso detectar señales tempranas de Alzheimer… simplemente traduciendo tus emociones a matemáticas. Parece ciencia ficción, ¿verdad? Pues no lo es.

El grupo de investigadores de JCBSON ha desarrollado un modelo que descifra las emociones como si fueran un lenguaje universal en forma de números. Su propuesta es tan revolucionaria que promete tender puentes entre la psicología, la neurociencia y la inteligencia artificial. Su nombre: ADNe (ADN emocional).

El código oculto de nuestras emociones

La idea parte de una comparación muy sugerente: Así como el ADN biológico contiene la información que define nuestro cuerpo, el ADNe busca identificar patrones que describan nuestro mundo emocional.

Según los investigadores, nuestras emociones se pueden organizar en torno a siete grandes “neurofactores” que replican más de 36.900.000 de combinaciones sinápticas... Y aquí es donde entra la parte innovadora: Todos estos factores pueden representarse con matemáticas.

Para lograrlo, el modelo se apoya en varias herramientas:

• Probabilidad bayesiana, que calcula qué emoción es más probable en una situación determinada.

• Teoría de juegos, que modela cómo reaccionamos frente a las circunstancias y ante otras personas.

• Ecuaciones complejas, que reflejan lo impredecible de la mente humana.

• Matrices multidimensionales, que crean un “mapa emocional” único para cada persona.

En otras palabras: Cada individuo tendría un genoma emocional propio, expresado en números.

¿Cómo funciona?

El proceso se parece a un test psicológico, pero llevado a otro nivel.

1. Primero, una pregunta o situación actúa como estímulo.

2. Las 29 respuestas no se interpretan como frases o gestos, sino que se traducen en datos con ponderación diversa.

3. El algoritmo del ADNe procesa esos datos.

4. Y finalmente genera un perfil emocional cuantificado, algo así como tu “huella emocional”.

Con ese perfil, se pueden anticipar riesgos de salud, predecir decisiones bajo presión o evaluar compatibilidad en un equipo de trabajo.

Dónde ya se está aplicando...

Uno de los hitos más llamativos está en que gracias a ello y con apenas 29 preguntas, es posible detectar señales que podrían anticipar el Alzheimer. Este avance fue reconocido con el Premio Mediolanum en 2018. Además, codifica probabilidades sobre la Enfermedad de Párkinson y más de 20 desórdenes en el comportamiento.

El modelo también se usa en departamentos de recursos humanos, ya que permite evaluar candidatos con una precisión que va más allá de la intuición de los reclutadores, ayudando a formar equipos más compatibles y a reducir conflictos internos. Así mismo, en el ámbito empresarial y estratégico, se ha utilizado para prever cómo reaccionarán clientes o competidores en determinadas circunstancias.

Un ejemplo sencillo... muy sencillo

Supongamos que medimos tres factores: Impulsividad, Resiliencia y Empatía.

El algoritmo puede combinar esos valores en una fórmula matemática que arroja la probabilidad de que alguien muestre un comportamiento de riesgo en el conjunto de estas 3 variables con respecto a un evento o acontecimiento concreto. Así, el modelo aplica un cálculo logístico:

P(riesgo) = \frac{1}{1 + e^{-(w0 + w1E1 + w2E2 + w3E3)}}

Ahora imagina lo mismo, pero multiplicado por decenas de miles de millones de combinaciones posibles: Ese es el nivel de detalle que maneja el ADNe.

El futuro de las emociones en cifras

El ADNe ya está consolidado, pero su potencial es tan amplio que podría cambiar la forma en la que entendemos la mente: Desde la medicina preventiva hasta la gestión del talento o la predicción del comportamiento humano. En palabras de sus creadores: “Los números son el idioma universal de la mente”. Así, todos tendríamos un “genoma emocional”, tan personal como una huella digital. En la actualidad, más de 1.500.000 de personas ya lo conocen. @mundiario