EE UU inicia la cuenta atrás para volver a la Luna: Artemis 2 despega con una ambición histórica
EE UU acelera su regreso tripulado a la Luna por primera vez en medio siglo con la misión Artemis 2. El calendario se estrecha, la presión política aumenta y resurgen interrogantes sobre el riesgo real que asumirán los astronautas, en un contexto marcado por advertencias técnicas internas y una crisis inédita en la Estación Espacial Internacional (EEI).
- Qué pasa: la NASA ha iniciado el despliegue final del cohete SLS para lanzar Artemis 2, la primera misión tripulada del programa lunar.
- Por qué importa: será el mayor test humano del nuevo sistema lunar estadounidense y un hito estratégico frente al avance espacial de China.
- La duda clave: ingenieros y astronautas alertan de riesgos técnicos no plenamente resueltos, especialmente en el escudo térmico y el sistema de soporte vital.
El regreso a la Luna, con el reloj en contra
La Artemis 2 marca el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre desde 1972. Cuatro astronautas —Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen— viajarán alrededor de la Luna y regresarán a la Tierra tras unos diez días de misión. No aterrizarán, pero sí pondrán a prueba el cohete SLS y la cápsula Orion en condiciones reales.
La decisión de fijar el lanzamiento para el 6 de febrero, adelantando el calendario original, ha colocado a la NASA bajo una presión extraordinaria. El objetivo no es solo técnico: el retraso de Artemis 3 hasta al menos 2028 abre la puerta a que China se adelante en un nuevo alunizaje tripulado, un escenario políticamente incómodo para Washington.
Seguridad: la herida abierta del escudo térmico
El mayor foco de preocupación es el escudo térmico de Orion, clave para sobrevivir a la reentrada atmosférica a más de 2.700 grados. En la misión no tripulada Artemis 1, en 2022, este sistema sufrió un desgaste mayor del previsto. Informes posteriores del inspector general de la NASA volvieron a señalar el problema.
La agencia ha optado por no sustituir el escudo —una opción prevista para Artemis 3— y ajustar en su lugar el ángulo de reentrada para reducir tensiones térmicas. Es una solución técnica aceptada por la dirección, pero no exenta de críticas.
Otra incógnita crítica: el soporte vital
A los temores sobre el escudo se suma el sistema ambiental y de soporte vital (ECLSS) de Orion, responsable de suministrar oxígeno y mantener condiciones habitables. Este sistema, desarrollado con participación europea, no ha sido probado en vuelo de forma completa, lo que añade un nivel adicional de incertidumbre en una misión ya de por sí exigente.
El momento elegido no podría ser más delicado. La NASA se ha visto obligada a anunciar la evacuación anticipada de un astronauta de la Estación Espacial Internacional por un problema médico no especificado, una situación inédita en 25 años de ocupación continua de la ISS. Aunque la agencia insiste en que este episodio no afecta al calendario de Artemis 2, el encaje logístico añade presión a una organización ya al límite.
El dilema de siempre: Artemis 2 encarna el viejo dilema de la exploración espacial: avanzar pese al riesgo o frenar hasta eliminarlo casi por completo. Volver a la Luna no es solo una cuestión científica, sino también estratégica, simbólica e industrial. Pero la historia de la NASA recuerda que los grandes saltos tecnológicos suelen ir acompañados de decisiones límite.
La cuenta atrás ya ha comenzado. El éxito de Artemis 2 reforzaría el liderazgo espacial de EE UU. Un fallo grave, en cambio, reabriría heridas que la agencia conoce demasiado bien. En esa tensión entre ambición y prudencia se juega, una vez más, el futuro del programa lunar estadounidense. @mundiario




