Los dientes de elefante revelan que Taiwán fue una sabana cálida en el pasado

Un estudio de la Universidad Nacional de Taiwán reconstruye por primera vez el antiguo ecosistema del Pleistoceno en la isla: un paisaje de sabanas secas, ríos caudalosos y elefantes adaptados a pastos tropicales.
Elefante. / Pixabay
Elefante. / Pixabay

La imagen verde y montañosa que hoy caracteriza a Taiwán dista mucho del paisaje que dominó la región hace más de 100.000 años. Según una nueva investigación publicada en la revista Royal Society Open Science, la isla formaba parte de una vasta sabana tropical y árida, recorrida por ríos y habitada por elefantes adaptados a los pastos cálidos del sudeste asiático. El hallazgo, basado en el análisis químico de dientes fosilizados, ofrece una ventana inédita al pasado climático y ecológico del Extremo Oriente.

El equipo dirigido por el Dr. Chun-Hsiang Chang, del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Taiwán, y el profesor Cheng-Hsiu Tsai, de la Universidad Nacional de Taiwán, logró identificar cómo era el entorno del actual estrecho de Taiwán durante el Pleistoceno, cuando gran parte de esa franja marina era una planicie emergida que conectaba la isla con el continente asiático.

Mediante análisis de isótopos estables de carbono en el esmalte dental del elefante de colmillos rectos (Palaeoloxodon), los investigadores determinaron que estos animales se alimentaban casi exclusivamente de plantas C4, típicas de ecosistemas secos y cálidos dominados por pastizales.

“Nuestros resultados muestran que estos elefantes dependían de hierbas tropicales durante todo el año, algo completamente distinto a sus parientes europeos o japoneses, que habitaban zonas boscosas y templadas”, explicó el Dr. Chang. “Esto nos permite reconstruir un entorno cálido y seco, una sabana con abundantes ríos y praderas, muy diferente al Taiwán forestal que conocemos hoy”, añadió.

La firma isotópica de una sabana tropical

La composición isotópica del carbono es una herramienta poderosa en paleontología porque permite inferir el tipo de vegetación que dominaba una región. En este caso, los valores obtenidos coincidieron con los observados en elefantes de India y África, regiones donde las especies del género Palaeoloxodon se adaptaron a climas tropicales y pastizales abiertos.

Este patrón dietético, tan distinto al de otras poblaciones del norte de Eurasia, confirma que el estrecho de Taiwán albergó un ecosistema único: una sabana cálida, seca y rica en recursos hídricos. Según los investigadores, estas diferencias en la dieta reflejan una clara diferenciación ecológica dentro del género, influenciada por la latitud y las condiciones climáticas.

Además del carbono, los científicos analizaron los isótopos de oxígeno presentes en los dientes, que permiten reconstruir la composición del agua que los animales bebían. El profesor Tsai señaló que “los valores de oxígeno indican que los elefantes de Taiwán dependían de ríos de agua dulce, lo que demuestra que grandes sistemas fluviales atravesaban el actual estrecho durante el Pleistoceno”.

Estas evidencias confirman la existencia de un extenso sistema hidrográfico que se extendía entre el continente y la isla, sustentando una amplia red ecológica donde coexistían grandes mamíferos y vegetación adaptada a climas áridos.

Una ventana a la ecología del Pleistoceno

El estudio, que contó con la participación del doctorando Deep S. Biswas, también permitió rastrear el comportamiento reproductivo de los elefantes prehistóricos. Gracias a la secuencia isotópica de los dientes juveniles, el equipo pudo determinar que el periodo de destete se prolongaba hasta los cinco o seis años de edad, una información inédita sobre la biología de estos gigantes.

En palabras del Dr. Chang, “este hallazgo no solo reconstruye un ecosistema perdido en el este de Asia, sino que aporta una visión más completa sobre la evolución y adaptación de los grandes mamíferos a diferentes entornos continentales”.

La investigación redefine la comprensión de la historia natural de Taiwán. Durante las glaciaciones, los niveles del mar eran mucho más bajos, lo que transformó el actual estrecho en una vasta llanura habitada por fauna terrestre. Con el fin de la última era glaciar y el aumento del nivel del mar, ese ecosistema desapareció bajo las aguas, dejando solo fósiles como testimonio de su existencia.

El trabajo de Chang y Tsai ofrece un punto de referencia clave para reconstruir la paleoecología del este de Asia y entender cómo los cambios climáticos globales alteraron radicalmente los paisajes y las especies de la región. @mundiario

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