Descubren en El Salvador extrañas marionetas de 2.400 años en la cima de una pirámide
Un equipo de arqueólogos ha descubierto en El Salvador cinco marionetas de cerámica con más de 2.400 años de antigüedad, que podrían haber sido utilizadas en rituales públicos para representar eventos míticos o reales. El hallazgo, publicado en la revista Antiquity desafía la idea de que la región estaba culturalmente aislada en la antigüedad y sugiere que sus habitantes estaban más integrados en la tradición mesoamericana de lo que se pensaba.
Las cinco figuras de cerámica, que representan cuatro mujeres y un hombre, fueron encontradas en la cima de una estructura piramidal en el sitio arqueológico de San Isidro. Aunque inicialmente se creyó que formaban parte de una ofrenda funeraria, la ausencia de restos humanos sugiere que eran utilizadas en rituales públicos y ceremonias teatrales.
Según el arqueólogo Jan Szymański, líder del estudio y miembro de la Universidad de Varsovia, una de las características más llamativas de las marionetas es su expresión facial cambiante, la cual varía dependiendo del ángulo desde el que se les observe.
"A nivel de los ojos, las figuras parecen enfadadas; desde arriba, parecen sonreír; y desde abajo, transmiten miedo. Se trata de un diseño consciente, tal vez destinado a realzar la gama de representaciones rituales en las que podrían haber sido utilizados los títeres”, explicó Szymański.
Las cinco figuras presentan diferentes tamaños: tres marionetas grandes miden aproximadamente 30 centímetros de altura, mientras que las dos figuras más pequeñas tienen alturas de 18 y 10 centímetros, respectivamente.
Las figuras más grandes están desnudas y carecen de cabello o joyería, mientras que las más pequeñas presentan mechones de cabello en la frente y orejeras. Además, tres de las cinco marionetas poseen cabezas móviles y bocas abiertas, lo que indica que podrían haber sido manipuladas para representar escenas teatrales o transmitir narrativas rituales.
Curiosamente, la parte superior de la marioneta más pequeña encaja dentro de un torso hueco, lo que sugiere que estas figuras podrían haber sido utilizadas en recreaciones de nacimientos o escenas simbólicas de renacimiento.
Este descubrimiento es solo el segundo en la historia arqueológica en el que se encuentran figurillas de este tipo en su contexto original. Además, es el primero que incluye una figura masculina, ya que la única evidencia previa de marionetas similares proviene de un sitio funerario en las tierras altas occidentales de Guatemala, donde en 2012 se hallaron seis figurillas femeninas de un periodo similar (350 a 100 a.C.).
La datación de las marionetas de San Isidro, que se estima en torno al año 400 a.C., indica que este tipo de artefactos pudo haber sido utilizado en rituales desde el Periodo Preclásico (2000 a.C. – 200 d.C.) hasta el Clásico (200 d.C. – 900 d.C.), lo que refuerza la teoría de una tradición compartida entre las élites de Mesoamérica.
El impacto de una erupción y el aislamiento cultural de El Salvador
Históricamente, la percepción de El Salvador como un territorio culturalmente aislado se ha basado en la escasez de hallazgos arqueológicos. Esta falta de evidencia se debe, en parte, a la catastrófica erupción del volcán Ilopango entre los años 400 y 500 d.C., la cual sepultó vastas áreas bajo cenizas volcánicas y destruyó muchos asentamientos prehispánicos.
A pesar de la idea de que El Salvador estuvo desconectado del desarrollo cultural de sus vecinos, los recientes hallazgos sugieren lo contrario. No solo las marionetas de San Isidro presentan similitudes con las descubiertas en Guatemala, sino que en el mismo sitio arqueológico se encontraron colgantes de jade idénticos a los hallados en Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
Estos artefactos indican que existían redes de comercio y comunicación entre El Salvador y otras regiones de Centroamérica, lo que refuerza la teoría de que las élites mesoamericanas compartían rituales y creencias.
"Este descubrimiento contradice la noción predominante sobre el atraso cultural o el aislamiento de El Salvador en la antigüedad", concluye el Dr. Szymański. "Revela la existencia de comunidades vibrantes y de gran alcance capaces de intercambiar ideas con lugares notablemente distantes".
El hallazgo de las marionetas de San Isidro no solo es un descubrimiento significativo en la arqueología mesoamericana, sino que también reescribe la historia de El Salvador, revelando una conexión más profunda con las culturas vecinas de la región. @mundiario


