Descubren una “guardería de dinosaurios” de hace 150 millones de años en riesgo de derrumbe

Saurópodos. / Pixabay

Un yacimiento de unas 350 huellas de saurópodos y otros dinosaurios en Bolivia arroja luz sobre el comportamiento de las manadas.

En 2019, un antiguo secreto de la prehistoria se desveló en Bolivia: una lluvia primaveral desencadenó un colapso en los barrancos de un río, dejando al descubierto alrededor de 350 huellas de dinosaurios en el departamento de Tarija, al sur del país andino. Los detalles de este emocionante hallazgo, que incluyen una “guardería de dinosaurios”, han sido recientemente publicados por un equipo de investigadores, entre ellos el paleontólogo argentino Sebastián Apesteguía.

El yacimiento paleontológico revela una escena sorprendente: dos saurópodos (como los brontosaurios) adultos liderando a cientos de crías en el Jurásico Superior, hace unos 150 millones de años. Además, se identificaron huellas de ornitópodos (iguanodontes) y terópodos (algún pariente del tiranosaurio), lo que sugiere que esta región podría haber sido parte de una ruta migratoria de dinosaurios entre los actuales sur de Perú, el centro de Bolivia y el norte de Argentina.

Parte importante de este descubrimiento es la representación completa de tres períodos distintos de la era de los dinosaurios: Triásico, Jurásico y Cretácico. Hasta este hallazgo, en Bolivia solo se conocían yacimientos de icnitas (huellas) prehistóricas del inicio y el final de la era de los dinosaurios, pero ahora se tiene un panorama completo en el país, un auténtico túnel del tiempo marcado en la tierra. Sebastián Apesteguía enfatiza la importancia de proteger estas huellas de dinosaurios, que actualmente están en riesgo de derrumbe por cualquier desprendimiento, lluvia y que simplemente están expuestos a los factores ambientales.

El comportamiento de los dinosaurios en Bolivia

La investigación también arroja luz sobre el comportamiento de los saurópodos. Los científicos sugieren que estos dinosaurios gigantes podrían haber viajado en grupos, guiados por adultos. Muy posiblemente viajaron todos como una manada compacta, la prueba de ello es que las huellas de los adultos y las crías están separadas entre sí, prácticamente ninguna se solapa con otra, lo que sugiere que andaban por un mismo sendero a sus costados.

Cabe la posibilidad de que las crías hayan cruzado en diferentes momentos, pero los científicos lo descartan porque en ese caso habría una superposición de huellas: los dinosaurios pequeños habrían pisado las huellas de los mayores que ya habían cruzado horas o días antes. Por eso, como las icnitas están prácticamente separadas entre sí por cada individuo, se cree que los dinosaurios más pequeños iban en compañía de los adultos.

Aunque esta teoría no es definitiva, los investigadores argumentan que la observación de comportamientos similares en la fauna moderna respalda esta posibilidad, pues los elefantes, por ejemplo, tienen la costumbre de movilizarse en grandes manadas con las crías pegadas a sus parientes.

Un yacimiento prehistórico en peligro

Sin embargo, la protección de este valioso patrimonio paleontológico en Bolivia se encuentra en riesgo. Las huellas se hallan en una región propensa a derrumbes y exposición a la intemperie. Los científicos insisten en la necesidad de un enfoque proactivo para preservar estas huellas, sugiriendo la digitalización mediante tecnologías de escaneo en 3D para conservar los detalles con precisión.

A pesar de la importancia de este hallazgo y su potencial para la investigación científica y cultural, existen desafíos considerables en términos de protección y conservación. La falta de protocolos estandarizados, la falta de conciencia sobre el valor de estos yacimientos y la ausencia de un sistema de preservación adecuado amenazan con la pérdida irreversible de este patrimonio único.

Expertos en paleontología y conservación hacen un llamado a la colaboración entre autoridades locales, gubernamentales e indígenas, así como al fortalecimiento de la educación científica y la promoción de la investigación básica en el campo de la paleontología. El Museo Nacional de Historia Natural de Bolivia trabaja en la elaboración de normativas y reglamentos que puedan garantizar la protección a largo plazo de estos tesoros prehistóricos.

Este descubrimiento pone de manifiesto la necesidad de una acción conjunta para preservar el patrimonio paleontológico y cultural de Bolivia, asegurando que las huellas de dinosaurios puedan ser apreciadas y estudiadas por las generaciones futuras. @mundiario