Descubren cómo el aumento de temperaturas altera la descomposición en los ríos
La vida en los ríos está experimentando cambios significativos debido al aumento de la temperatura y la mayor disponibilidad de nutrientes. Estas alteraciones están afectando la velocidad de descomposición de la materia orgánica, lo que podría tener consecuencias directas en el ciclo del carbono y, por ende, en el cambio climático.
Un equipo internacional de científicos ha desarrollado un método innovador para medir la descomposición utilizando lienzo, logrando identificar patrones globales en más de 500 cursos de agua.
Los investigadores utilizaron lienzo de pintores, un material estandarizado en su contenido de celulosa y tensión del tejido, para medir la tasa de descomposición de la materia orgánica en diferentes ríos alrededor del mundo. Este método les permitió superar la variabilidad local y obtener datos comparables a nivel global.
Luz Boyero, coautora del estudio y miembro del Grupo de Ecología de Ríos de la Universidad del País Vasco, señala que "globalmente, se espera que el aumento de temperatura favorezca la descomposición microbiana".
El impacto del calentamiento global
El estudio, publicado en la revista Science, revela que la temperatura y la disponibilidad de nutrientes son variables críticas que afectan la velocidad de descomposición. A medida que la temperatura aumenta, especialmente la del agua, la actividad microbiana se intensifica, acelerando la descomposición de la materia orgánica.
Además, la presencia de nutrientes como nitrógeno y fósforo, derivados en gran parte de la actividad humana y el uso de fertilizantes, también juega un papel crucial. Antonio Camacho, catedrático de ecología de la Universidad de Valencia, afirma que "la disponibilidad de elementos como el nitrógeno o el fósforo es crítica para la ratio de descomposición".
La aceleración de la descomposición de la materia orgánica en los ríos implica que una mayor cantidad de carbono se libera a la atmósfera en forma de CO₂, en lugar de ser transportada a los océanos donde podría quedar almacenada a largo plazo.
David Costello, de la Universidad Estatal de Kent, agrega que "una descomposición más rápida en los ríos significa que más CO₂ regresa a la atmósfera en lugar de moverse río abajo hacia lagos, estuarios y océanos, donde potencialmente podría quedar enterrado y almacenado a largo plazo". @mundiario



