Covid-19: la guerra planetaria

Gripe aviar. RR SS.
Gripe aviar. RR SS.
Hay hasta siete factores ambientales cuya interacción contribuye y facilita la aparición de enfermedades zoonóticas en humanos. 
Covid-19: la guerra planetaria

Hace ya más de un año que la OMS declaró una pandemia global causada por un virus prácticamente desconocido hasta entonces, el SARS-COV-2 que produce la enfermedad de la Covid-19. Las consecuencias son conocidas. Estado de Alarma, confinamiento, restricciones, crisis económica, saturación hospitalaria y millones de personas contagiadas y muertas. También desde hace un año han surgido multitud de teorías sobre el origen del virus. Conspiraciones radioeléctricas, accidentes bacteriológicos y vacunas amañadas encuentran acomodo en redes sociales entre gurús, profetas y famosos venidos a menos.

Casi desde el inicio de la pandemia entidades como la misma OMS, Naciones Unidas o la Agencia Europea de Medio Ambiente (EMA) han proporcionado una explicación sensata sobre el posible origen y causa de este virus letal y planetario: el deterioro ambiental que nuestro planeta viene sufriendo desde la Revolución Industrial.

Esta explicación es una hipótesis respaldada por evidencias. Desde el año 2.000 los casos de gripe aviar, porcina y otros se han multiplicado con frecuencia, aunque con efectos y alcances limitados. Todos estos virus, de origen animal, tienen en común que han saltado a los humanos donde mutan como patógenos en un proceso conocido como zoonosis.

Enfermedades, resultado del impacto de las actividades humanas 

Recientemente el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha publicado un informe denominado Prevenir la próxima pandemia: Enfermedades zoonóticas y cómo romper la cadena de transmisión. Según dicho informe, la mayoría de esas enfermedades surgen como resultado de los impactos de las actividades humanas sobre el medio.  El informe identifica hasta siete factores ambientales cuya interacción contribuye y facilita la aparición de enfermedades zoonóticas en humanos. Estos casos se han acelerado en paralelo al deterioro ambiental del planeta. ¿Cómo?

Según el Banco Mundial hasta los años sesenta la población de la tierra se incrementaba de modo lineal. Desde entonces lo hace de modo exponencial consecuencia de la alta tasa de natalidad de algunas regiones y el incremento de esperanza de vida de otras. El resultado es que nos duplicamos aproximadamente cada medio siglo.

Todos los humanos queremos y debemos comer, calentarnos, tener un techo y una familia. Este elevado volumen de población, junto a un incremento del nivel de vida y consumo ha significado una presión creciente sobre todos los recursos naturales y el territorio.

casos de zoonosis

Cada vez más se producen, para consumo humano, millones de animales estabulados en gigantescas granjas intensivas donde los casos de zoonosis son frecuentes. Los anteriores brotes de gripe aviar y porcina han tenido su origen en este tipo de explotaciones. Las zoonosis también se producen en especies no alimentarias, pero igualmente hacinadas como ha sucedido en granjas de visiones de Holanda y Galicia.

Para alimentar a todos estos animales se acometen enormes cultivos de cereales, principalmente soja, en territorios previamente deforestados en países como Brasil o Argentina así como amplias regiones como África y Asia.  Todos esos bosques son o eran, una barrera natural que mantenía a numerosos animales, y sus virus, alejados de los humanos. La deforestación los desahucia y los acerca a nosotros. Si a eso añadimos el comercio de especies exóticas, prohibidas por el Convenio CITES, el cambio climático y la globalización, la pandemia está servida. Esto y no otra cosa es lo que está sucediendo. 

Todas las crisis bélicas, económicas o sanitarias tienen el efecto de estimular el propósito de enmienda de los gestores públicos y privados. Así sucedió en la crisis del año 2008 cuando alguien propuso refundar el capitalismo que a día de hoy sigue igual. Ahora se habla de resiliencia frente a futuras epidemias que seguro vendrán y serán más frecuentes. Reforzar el sistema sanitario y de atención a mayores, dotarse de más y mejores servicios públicos sociales son medidas adecuadas pero ineficaces sin combatir la causa última.

El llamado European Green Deal y su brazo financiero, el programa Next Generatión de la UE van en esa línea. La nueva política del Presidente Biden también.  Esperemos que esas medidas sean suficientes y que las vacunas no supongan una eufórica sensación de falsa seguridad. Porque como ha dicho el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, "debemos poner fin a nuestra guerra contra el planeta, que está contraatacando”. @mundiario 

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