El cero energético: ¿qué pudo haber causado el apagón masivo en España?

La Red Eléctrica califica la caída masiva del sistema como "absolutamente excepcional y extraordinaria". Desde Portugal señalan un "raro fenómeno atmosférico" que ha afectado a la red española.
Red eléctrica. / Pixabay.
Red eléctrica. / Pixabay

Este mediodía, España y Portugal experimentaron un fenómeno inédito en su historia reciente: el colapso del sistema eléctrico. A las 12:30 horas, unas potentes oscilaciones en la red llevaron a un apagón masivo que dejó sin luz a millones de ciudadanos en toda la península ibérica, el reflejo perfecto de lo que los técnicos llaman "cero energético".

El cero energético se define como la pérdida completa del suministro eléctrico en una región, un país o incluso en varios países simultáneamente. A diferencia de un apagón localizado, que puede afectar a una ciudad o barrio por unas horas, el cero energético implica el apagón total de la generación y distribución de electricidad. El sistema, simplemente, se apaga.

Las causas de un fenómeno de esta magnitud son diversas. Pueden ir desde desastres naturales como terremotos, incendios o tormentas, hasta errores humanos, fallos técnicos críticos o ciberataques contra infraestructuras estratégicas. Aún así, una de las razones más recurrentes suele ser un gran desequilibrio entre la oferta y la demanda de energía.

Las consecuencias son inmediatas y graves. La falta de suministro afecta a hogares, hospitales, servicios de emergencia, transporte público y redes de telecomunicaciones. Además, puede causar daños irreversibles en equipos industriales y comerciales, generando enormes pérdidas económicas. Tal como se ha visto, hospitales han debido recurrir a generadores de emergencia y las comunicaciones móviles y de datos han quedado gravemente afectadas.

Casos de cero energético ya se habían registrado antes en España, especialmente en Canarias. En junio de 2020, un corte total de suministro afectó al sur de Tenerife, evento que desembocó en sanciones a Red Eléctrica por las deficiencias detectadas en su gestión. Sin embargo, un colapso a nivel peninsular como el actual tiene implicaciones aún mayores.

Uno de los aspectos más críticos de un cero energético es que, aunque la caída del sistema ocurre en segundos, la recuperación completa puede tardar horas. ¿Por qué sucede esto? El restablecimiento debe hacerse de manera muy lenta y controlada para evitar nuevos fallos. El proceso comienza con el arranque de centrales hidroeléctricas, capaces de ponerse en marcha sin energía externa, lo que se conoce como "arranque en negro". Posteriormente, se incorporan las centrales térmicas, y de forma gradual, las nucleares y renovables.

Esta reenergización se realiza empezando por zonas con menor demanda eléctrica para estabilizar la red, antes de avanzar hacia los grandes núcleos urbanos e industriales. Red Eléctrica de España ya ha iniciado este proceso, recuperando tensión en el norte y sur de la Península, pero advierte que la normalización total puede demorarse.

Por su parte, el sistema de gas natural, gestionado por Enagás, permanece estable, aunque también ha notado una caída en la demanda debido a la falta de electricidad. Esta capacidad de mantener en equilibrio otros servicios energéticos ha evitado que la situación fuera aún más crítica.

La Red Eléctrica Española ha calificado el incidente como "absolutamente excepcional y extraordinario". Según estimaciones de la empresa, se espera que la normalidad en el suministro eléctrico se restablezca en un plazo de entre seis y diez horas. Por su parte, el operador portugués REN ha señalado que los problemas en su red nacional podrían estar relacionados con un "raro fenómeno atmosférico" que ha afectado la red eléctrica española.

La experiencia de este cero energético debe invitar a una profunda reflexión sobre la resiliencia de las infraestructuras críticas y la necesidad de reforzar los protocolos de seguridad. Aunque el sistema eléctrico español cuenta con sólidos mecanismos de recuperación, el evento de hoy demuestra que incluso redes modernas y robustas no están exentas de sufrir colapsos súbitos. @mundiario

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