El origen de la caza de ballenas: un hallazgo desplaza la práctica hacia America del Sur mil años antes
La historia de la caza de ballenas acaba de experimentar una revisión profunda. Una investigación internacional liderada por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) concluye que la caza activa de grandes cetáceos en América del Sur comenzó hace unos 5.000 años, alrededor de mil años antes de las evidencias más antiguas documentadas hasta ahora en el Ártico y el Pacífico Norte. El hallazgo, publicado en Nature Communications, obliga a replantear el origen geográfico y cultural de una de las prácticas marítimas más complejas de la prehistoria.
Hasta ahora, la mayoría de los modelos históricos situaban el inicio de la caza de grandes ballenas entre hace 3.500 y 2.500 años, en sociedades postglaciales del hemisferio norte. El nuevo trabajo desplaza ese foco hacia el Atlántico sur y señala a las comunidades sambaqui del actual estado brasileño de Santa Catarina como protagonistas tempranos de esta actividad.
La relevancia del estudio no se limita a adelantar una fecha. También redefine el papel de las sociedades indígenas sudamericanas en el desarrollo de culturas marítimas complejas, tradicionalmente infravaloradas frente a los modelos del norte global. Lejos de ser simples recolectores de moluscos y pescadores costeros, estos grupos habrían desarrollado tecnologías, conocimientos ecológicos y formas de organización capaces de sostener la caza de los animales más grandes del planeta.
El trabajo se centra en la región de la bahía de Babitonga, donde durante milenios se levantaron los sambaquis: grandes montículos de conchas, restos óseos y sedimentos construidos por estas sociedades costeras del Holoceno. Muchos de estos yacimientos han desaparecido por la urbanización moderna, lo que convierte a las colecciones museísticas en archivos irreemplazables para reconstruir este pasado.
Los investigadores analizaron cientos de restos óseos de cetáceos y herramientas elaboradas con hueso de ballena, hoy conservados en el Museo Arqueológico de Sambaqui de Joinville. Esta colección permitió estudiar una secuencia larga y continua de interacción humana con grandes mamíferos marinos.
Un cambio de paradigma sobre las sociedades costeras sudamericanas
El equipo combinó zooarqueología clásica, análisis tipológico de herramientas y técnicas moleculares avanzadas, como ZooMS (Zooarchaeology by Mass Spectrometry), que permite identificar especies a partir de fragmentos óseos muy degradados. Gracias a este enfoque multidisciplinar, se identificaron restos de ballena franca austral, jorobada, azul, sei, cachalote y varias especies de delfines.
Un elemento clave fueron las marcas de corte presentes en muchos huesos, claramente asociadas al despiece y procesamiento de los animales. A ello se sumó la identificación de arpónes de gran tamaño fabricados con hueso de ballena, entre los mayores documentados en América del Sur.
La abundancia de restos, su distribución en los yacimientos, su presencia en contextos funerarios y la coexistencia de especies costeras y oceánicas llevaron a los investigadores a descartar la hipótesis del aprovechamiento ocasional de ballenas varadas. El conjunto de evidencias apunta a una caza activa y planificada, que requería cooperación social, conocimiento del comportamiento de los cetáceos y tecnologías especializadas.
Según los autores, estos elementos constituyen una prueba sólida de que las comunidades sambaqui no solo explotaban recursos marinos, sino que habían desarrollado estrategias específicas para capturar grandes ballenas miles de años antes de lo que se pensaba.
El estudio también aporta información relevante para la ecología histórica. La alta frecuencia de restos de ballena jorobada sugiere que su distribución histórica se extendía más al sur de lo que indican los patrones actuales de reproducción. Esto abre nuevas hipótesis sobre los procesos de recolonización observados hoy en el sur de Brasil y subraya la importancia de reconstruir escenarios previos a la caza industrial para comprender la recuperación de las poblaciones de ballenas.
Desde un punto de vista más amplio, los resultados cuestionan una narrativa centrada exclusivamente en el hemisferio norte y muestran que la innovación tecnológica y la complejidad social marítima surgieron de forma independiente en distintos puntos del planeta.
Más allá de la caza de ballenas, el estudio ofrece una nueva lectura sobre la organización social y económica de los pueblos sambaqui. La integración de grandes cetáceos en su sistema cultural apunta a una relación profunda con el entorno marino, marcada por rituales, cooperación colectiva y una gestión sofisticada de los recursos. @mundiario


