China revela cómo es la cara oculta de la Luna: 100 grados más fría que la visible

Las muestras traídas a la Tierra por la misión Chang’e 6, de una de las zonas más enigmáticas de la superficie lunar, demuestran que las rocas se solidificaron a partir de lava a una temperatura cercana a los 1.100 grados centígrados.
La cara de la Luna visible. / Pixabay
La cara de la Luna visible. / Pixabay

La carrera espacial entre EE UU y China ha abierto un nuevo capítulo en torno a la Luna. Mientras ambas potencias compiten por ser las primeras en llevar astronautas al polo sur lunar, los avances científicos han venido del lado chino, que se ha convertido en el único país en traer muestras del hemisferio oculto de nuestro satélite. Los resultados de su análisis revelan un hallazgo clave: la cara oculta es más fría que la que siempre mira hacia la Tierra.

El descubrimiento se basa en los fragmentos recogidos en 2023 por la misión Chang’e 6 en el cráter Aitken, una de las zonas más enigmáticas de la superficie lunar. La cápsula que transportaba cerca de dos kilogramos de rocas y regolito aterrizó en junio de 2024 en el desierto de Mongolia. Desde entonces, diferentes centros de investigación internacionales han trabajado en su análisis. Este martes, la revista Nature Geoscience publicó los primeros resultados detallados, liderados por un equipo de la Universidad de Pekín y el University College London (UCL).

Según los científicos, las muestras de la cara oculta tienen una antigüedad de aproximadamente 2.800 millones de años. Los análisis químicos indican que las rocas se solidificaron a partir de lava a una temperatura cercana a los 1.100 grados centígrados, unos 100 grados menos que las registradas en materiales procedentes de la cara visible recogidos por las misiones Apolo de la NASA. Este hallazgo ofrece la primera evidencia experimental de una diferencia térmica en el interior lunar.

La Luna es un cuerpo de dos caras. Sus hemisferios muestran diferencias profundas tanto en la superficie como en el interior. Nuestro estudio proporciona pruebas sólidas de esa dicotomía con muestras reales”, explicó Yang Li, investigador del Departamento de Ciencias de la Tierra de la UCL y de la Universidad de Pekín. Su colega Xuelin Zhu añadió que las diferencias no se limitan a la corteza, más gruesa y montañosa en la cara oculta, sino que se extienden a las profundidades del manto lunar.

Los avances de China en la carrera espacial

Los investigadores sostienen que la causa de esta diferencia térmica podría estar en la distribución desigual de elementos radiactivos como uranio, torio y potasio, que al desintegrarse generan calor. Una hipótesis plantea que un impacto masivo en los orígenes de la Luna habría desplazado estos materiales hacia el hemisferio visible. Otras teorías sugieren que el satélite pudo formarse tras la fusión con una segunda luna más pequeña o que la atracción gravitatoria de la Tierra contribuye a mantener más caliente la cara que siempre observamos desde nuestro planeta.

El análisis de los 300 gramos de regolito entregados al Instituto de Geología del Uranio de Pekín incluyó técnicas avanzadas como la espectrometría de masas de iones secundarios y la microsonda electrónica. Estas herramientas permitieron fechar los fragmentos y estimar su temperatura original. Además, los datos se contrastaron con observaciones satelitales de la zona de aterrizaje de Chang’e 6, confirmando diferencias térmicas de entre 70 y 100 ºC respecto a la cara visible.

El hallazgo se enmarca en un contexto de creciente rivalidad espacial. La NASA prevé lanzar la misión Artemisa II en febrero de 2026, en la que cuatro astronautas orbitarán la Luna, antes de enviar una misión tripulada al polo sur no antes de 2027. China, por su parte, avanza en su programa de exploración lunar y consolida su liderazgo en el conocimiento científico del satélite.

Los expertos coinciden en que comprender la diferencia térmica entre los dos hemisferios de la Luna no solo arroja luz sobre su evolución geológica, sino que también puede ser clave para futuros proyectos de colonización y como paso previo hacia la exploración de Marte. El estudio demuestra que, más allá de la carrera política y tecnológica, la ciencia lunar sigue ofreciendo respuestas sobre los orígenes y misterios de nuestro satélite natural. @mundiario

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