Cuando Colón llegó a América, los rapanui lo habían hecho dos siglos antes

Los rapanui, originarios de Polinesia, habrían llegado a la Isla de Pascua, el lugar más aislado del planeta, hacia el año 1200. Desde ese remoto territorio en el Pacífico.
Moáis de Rapa Nui, Isla de Pascu en Chile. / RR.SS.
Moáis de Rapa Nui, Isla de Pascu en Chile. / RR.SS.

Un reciente estudio de ADN ha proporcionado una nueva y sorprendente visión del pasado: los habitantes de la Isla de Pascua, conocidos como los rapanui, podrían haber llegado a las costas de América aproximadamente 200 años antes de la llegada de Cristóbal Colón en 1492. Los resultados, obtenidos de restos óseos de 15 rapanui almacenados en el Museo Nacional de Historia Natural de Francia, han revolucionado el conocimiento sobre los primeros contactos entre Polinesia y América.

El estudio, dirigido por el antropólogo evolutivo Víctor Moreno-Mayar, de la Universidad de Copenhague, fue publicado en la revista Nature y se basa en el análisis genético de estos antiguos habitantes de la Isla de Pascua, o Rapa Nui, recolectados por exploradores franceses en el siglo XIX. El ADN de los restos mostró un 90% de ascendencia polinesia y un 10% de origen americano, lo que confirma que los rapanui y los nativos americanos tuvieron contacto siglos antes de la llegada de los europeos a América.

Los rapanui, originarios de Polinesia, habrían llegado a la Isla de Pascua, el lugar más aislado del planeta, hacia el año 1200. Desde ese remoto territorio en el Pacífico, su pericia como navegantes pudo haberlos llevado hasta las costas de América del Sur, tal como sugiere el estudio. Los cálculos del equipo de Moreno-Mayar indican que el cruce genético entre polinesios y nativos americanos ocurrió alrededor del año 1300, mucho antes de que los europeos llegaran a la región.

El estudio resalta la habilidad de los antiguos polinesios para surcar el océano, a menudo navegando contra el viento. Este hallazgo se suma a la creciente evidencia de que los pueblos de Polinesia no solo exploraron gran parte del Pacífico, sino que también llegaron a tierras sudamericanas en travesías impresionantes que desafían las capacidades de navegación de la época.

Los investigadores utilizaron bloques de ADN recombinados en los genomas de los individuos analizados para calcular la fecha en la que los rapanui y los nativos americanos se mezclaron. Cuanto más cortos son estos bloques de ADN, más antiguo es el evento de mestizaje. De acuerdo con el estudio, esta mezcla genética sucedió aproximadamente 200 años antes del primer viaje de Colón, lo que plantea una revisión de la historia de los contactos entre América y otras civilizaciones.

Sin embargo, el estudio no aclara si fueron los rapanui quienes llegaron a América o si fueron los nativos americanos quienes viajaron a la Isla de Pascua. Aunque la primera teoría es la más plausible, debido a las habilidades náuticas de los polinesios, el equipo de investigación admite que hay muchas preguntas abiertas sobre cómo y cuándo se realizaron estos viajes.

El ADN encontrado no es suficiente para determinar con precisión cuántos rapanui llegaron a América, cuántas veces ocurrió este contacto o qué tipo de embarcaciones utilizaron. Lo que sí se sabe es que se cruzaron con habitantes del oeste de los Andes, probablemente en la región de lo que hoy es Ecuador o Perú. Un experimento de navegación llevado a cabo por los investigadores mostró que una embarcación similar a la que pudieron haber utilizado los rapanui habría alcanzado las costas cercanas a Guayaquil, Ecuador.

La falta de datos genéticos de las poblaciones actuales y antiguas en América del Sur hace que sea difícil identificar a los descendientes de esta interacción. Además, las condiciones climáticas adversas para la preservación del ADN en la región complican la búsqueda de más pruebas sobre estos primeros contactos.

El siguiente paso en la investigación de Moreno-Mayar es lograr la repatriación de los restos mortales de los rapanui que fueron estudiados. Estos huesos, recolectados en el siglo XIX por el explorador Alphonse Pinart, han permanecido en el museo parisino sin mucha información sobre su origen hasta que el reciente estudio reveló su relevancia histórica. Para que la repatriación tenga lugar, es necesario que el Gobierno de Chile solicite formalmente el regreso de estos restos y que Francia apruebe la solicitud.

El equipo de investigación ha colaborado estrechamente con la comunidad de Rapa Nui para garantizar que el trabajo respete las tradiciones y sensibilidades culturales de los isleños. Esta colaboración ha sido clave en el proceso de recuperación de los ancestros rapanui almacenados en museos occidentales.

Además del descubrimiento genético, el estudio también pone en entredicho la teoría ampliamente aceptada de que la civilización de la Isla de Pascua colapsó debido a la sobreexplotación de los recursos, guerras internas o incluso el canibalismo. Según los resultados del análisis de ADN, la población de la isla no experimentó un colapso repentino antes de la llegada de los europeos, como se pensaba, sino que creció de manera estable hasta que en 1870 los esclavistas peruanos llevaron a gran parte de la población como mano de obra forzada, lo que, junto a las enfermedades traídas por los colonos, redujo drásticamente la población.

Los expertos independientes que revisaron el estudio, como Stephan Schiffels y Kathrin Nägele del Instituto Max Planck, destacan la importancia de cambiar la narrativa sobre los rapanui. “Tal vez este estudio sea el último clavo en el ataúd de esta historia y se convierta en otra sobre la resiliencia de los humanos y su capacidad para usar los recursos de manera sostenible ante cambios en el medio ambiente”, destacan. Este enfoque desafía la metáfora del "ecocidio" defendida por autores como Jared Diamond, que ha sido criticada por no basarse en pruebas arqueológicas suficientes. @mundiario

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