Los “acentos” de los murciélagos fantasma: cómo surgen dialectos en colonias y qué revelan

Un nuevo estudio científico muestra que estos mamíferos desarrollan variaciones vocales propias según su grupo social, lo que da pie a la investigación de una ventana inesperada a la evolución del lenguaje.
El murciélago fantasma (Macroderma gigas). / Sardaka-Wikimedia Commons
El murciélago fantasma (Macroderma gigas). / Sardaka-Wikimedia Commons

La idea de que los acentos o dialectos son exclusivos de los humanos acaba de recibir un nuevo desafío desde el mundo animal. Un estudio reciente sobre el Macroderma gigas, conocido como murciélago fantasma, sugiere que estas criaturas desarrollan patrones vocales diferenciados entre colonias, una suerte de “dialectos” que recuerdan a los acentos humanos.

La investigación, publicada en Ecology and Evolution, no solo describe estas variaciones, sino que plantea una cuestión más profunda: ¿hasta qué punto la comunicación animal está influida por factores sociales y culturales?

El estudio analizó varias colonias de murciélagos fantasma en el norte de Australia, separadas por distancias que iban desde decenas hasta cientos de kilómetros. Los investigadores identificaron diferencias claras en distintos tipos de vocalizaciones, desde llamadas sociales hasta señales de ecolocalización.

Estas variaciones no se limitaban a aspectos menores. Cada colonia parecía desarrollar su propio “estilo” sonoro, lo que apunta a la existencia de dialectos estructurados. En otras palabras, los murciélagos no solo se comunican: lo hacen de forma distinta según el grupo al que pertenecen.

Este hallazgo representa la primera evidencia de formación de dialectos en esta familia de murciélagos, lo que amplía el catálogo de especies capaces de desarrollar comunicación vocal compleja.

¿Por qué surgen estos dialectos?

La investigación identifica varios factores que influyen en estas diferencias, destacando los genéticos, ya que las poblaciones separadas pueden evolucionar con rasgos distintos. A estos se suman factores geográficos, donde el aislamiento físico limita la interacción entre colonias, y morfológicos, debido a pequeñas variaciones en el aparato vocal o auditivo.

Sin embargo, lo más relevante es lo que no se puede explicar solo con estos elementos. Gran parte de las diferencias observadas no responden a causas biológicas directas, lo que abre la puerta a una explicación social.

Es aquí donde el estudio introduce una hipótesis clave: los dialectos podrían surgir a través de procesos de aprendizaje y adaptación dentro de cada colonia, de forma similar a cómo los humanos adquieren acentos en función de su entorno.

Los murciélagos son uno de los pocos grupos de mamíferos con evidencia sólida de aprendizaje vocal. Esto significa que no solo emiten sonidos de forma instintiva, sino que pueden modificarlos en función de su experiencia. En colonias altamente sociales como las del murciélago fantasma, este rasgo cobra especial relevancia. Los individuos interactúan constantemente, lo que facilita la transmisión y evolución de patrones sonoros compartidos.

Así, los “acentos” no serían un accidente, sino el resultado de dinámicas sociales: imitación, adaptación y cohesión grupal.

Implicaciones científicas: más allá de los murciélagos

El descubrimiento tiene implicaciones que van más allá de esta especie. En primer lugar, ofrece una herramienta para estudiar la estructura social de las colonias sin necesidad de intervenir físicamente en ellas, algo especialmente útil en especies sensibles o amenazadas.

Además, refuerza la idea de que el lenguaje —o al menos sus bases— no es un fenómeno exclusivamente humano. La existencia de variación vocal influida por el entorno social sugiere paralelismos con los procesos que pudieron dar origen al lenguaje humano. En este sentido, los murciélagos se consolidan como un modelo de estudio clave para entender la evolución de la comunicación compleja.

Otro aspecto relevante es su aplicación en la conservación. El murciélago fantasma es una especie amenazada, con una población global relativamente reducida. La identificación de dialectos podría ayudar a detectar colonias aisladas o fragmentadas, lo que resulta crucial para diseñar estrategias de protección.

Si cada grupo desarrolla su propio patrón vocal, estos pueden funcionar como “huellas acústicas” que permitan rastrear poblaciones y evaluar su estado sin perturbar su hábitat. @mundiario

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