Xosé López lo tiene claro: el periodismo no puede delegar su alma en la inteligencia artificial
“La estupidez siempre insiste”, afirma con una sonrisa crítica el catedrático Xosé López García, una de las voces más autorizadas para analizar la metamorfosis permanente del periodismo. Desde hace décadas, este profesor de la Universidad de Santiago de Compostela ha sido testigo y protagonista del proceso de transformación que vive el ecosistema mediático, un proceso que —como él mismo señaló en 2010— no parece tener fin. En la actualidad, su mirada crítica se detiene sobre un nuevo actor que reconfigura el escenario: la inteligencia artificial.
La irrupción de herramientas como ChatGPT ha agitado el debate sobre el futuro del periodismo. La fascinación por su eficiencia convive con un escepticismo necesario. Y Xosé López no rehúye la controversia: “No podemos dejar en las manos de herramientas de alta tecnología la última palabra en los distintos pasos que caracterizan a los procesos comunicativos y a los procesos periodísticos”. El motivo es claro: estas herramientas no tienen compromiso con la verdad.
El compromiso con la veracidad, recuerda López, no es una opción ni una función secundaria del periodismo, sino su columna vertebral. La IA puede ser una aliada poderosa —en tareas repetitivas, de archivo, incluso en generación de borradores informativos—, pero no puede sustituir al juicio humano ni al criterio ético que exige cada decisión informativa. No es la máquina la que debe decir qué es relevante, qué merece ser investigado o qué contexto debe darse a los hechos. Esa es tarea de los periodistas, no de los algoritmos.
Xosé López hace estas declaraciones al hilo de ICOMTA’25 – V Conferencia Internacional de Comunicación y Tecnologías Aplicadas que tiene como entidad organizadora a la Universidad Austral de Chile y como colaboradoras a la Universidade de Vigo (Galicia, España), la Universidade de Santiago de Compostela-Equipo de Investigaciones Políticas (Galicia, España), la Red Internacional de Investigación de Gestión de la Comunicación (XESCOM) y WAPOR Latinoamérica.
La solución no pasa por el rechazo a la tecnología
Los peligros no son menores. Ya hemos vivido el espejismo de las redes sociales como territorios de libertad, y hoy se han convertido en canales privilegiados de desinformación y manipulación emocional. El salto a medios sintéticos —gestionados exclusivamente por IA— puede llevarnos a un escenario de apariencia informativa sin alma periodística. Frente a eso, Xosé López defiende la vigencia del periodismo hecho por humanos para humanos, que "seguirá mostrando su utilidad a la sociedad y muchos ciudadanos lo elegirán como su ventana informativa de confianza y creíble”.
La solución, sin embargo, no pasa por el rechazo a la tecnología. Al contrario. Este profesor aboga por formar periodistas con competencias tecnológicas sólidas, capaces de entender cómo funciona la sociedad digital, de colaborar con perfiles técnicos y de actuar en entornos interdisciplinares. La universidad, insiste, debe prepararlos no solo para usar herramientas, sino para entender sus límites y su impacto en la democracia.
Por eso, más allá de la crítica, Xosé López también apunta a las oportunidades. Con un marco ético claro, regulación adecuada y transparencia, la IA puede fortalecer el periodismo: agilizar flujos, apoyar la verificación, ampliar coberturas. Incluso ayudar a preservar culturas e identidades desde una lógica plural y diversa. Pero siempre subordinada al interés público y no al dictado ciego de los datos.
En una época en la que las tecnologías prometen soluciones automáticas para todo, conviene recordar que el periodismo no es una industria de producción en cadena. Es una labor humana, social y profundamente ética. Delegar en la IA la responsabilidad última sobre los contenidos informativos equivale a renunciar a ese deber. Y como bien advierte Xosé López, el periodismo debe aspirar a ser relevante en una sociedad con inteligencia artificial, pero desde el valor humano del relato veraz. Porque si el periodismo pierde su alma, no la recuperará por muy inteligente que sea el software que lo reemplace. @mundiario


