Turismo sanitario: el arriesgado negocio de la cirugía estética barata en Turquía

El año pasado, 1,5 millones de extranjeros acudieron al país euroasiático para realizarse exámenes médicos, someterse a tratamientos o ponerse bajo el bisturí de un cirujano, dejando unos ingresos superiores a los 2.000 millones de euros.
Cirugía capilar en Turquía. / RR SS.
Cirugía capilar en Turquía. / RR SS.

Turquía se ha posicionado como un gigante en el ámbito del turismo sanitario, atrayendo a millones de pacientes de todo el mundo que buscan tratamientos médicos y cirugías estéticas a precios considerablemente más bajos que en sus países de origen. Según el Ministerio de Comercio turco, el año pasado 1,5 millones de extranjeros optaron por someterse a intervenciones en el país euroasiático, generando ingresos superiores a los 2.000 millones de euros.

El fenómeno no es nuevo, pero sí creciente. Hace apenas cinco años, la cifra de turistas sanitarios era la mitad. El doctor Servet Terziler, presidente de la Asociación de Turismo Médico, destaca que el sector empezó a despegar con los implantes capilares, que atrajeron inicialmente a clientes de países árabes, y posteriormente a europeos, estadounidenses y canadienses. Al ver los buenos resultados y el bajo coste, el interés se extendió a otras áreas quirúrgicas.

Centros médicos de Estambul, donde se realiza la mayor parte de estas intervenciones, parecen más hoteles de lujo que hospitales, con interiores diáfanos, decoración agradable y servicios como traductores y azafatas a disposición de los clientes. Este ambiente, diseñado para reducir la ansiedad y el temor de los pacientes, contrasta con el lado más oscuro de la historia: las crecientes cifras de complicaciones graves y muertes entre los extranjeros que optan por estas cirugías.

En abril del año pasado, el Ministerio de Exteriores español alertó de que al menos cuatro españoles habían fallecido en Turquía tras someterse a intervenciones cosméticas. El Reino Unido ha registrado siete muertes similares desde 2019. Además, un encargado de una funeraria en Estambul confirmó la repatriación de 15 cadáveres de extranjeros fallecidos tras cirugías estéticas en lo que va de año.

Riesgos significativos

El último caso conocido es el de una mujer madrileña de 42 años, fallecida a principios de mes tras someterse a varias cirugías en un hospital de Estambul. Aunque la investigación sigue en curso, el hospital donde se realizó la intervención continúa operando con normalidad.

El bajo coste de estos procedimientos en Turquía, gracias a la devaluación de la lira, los bajos salarios y las economías de escala, seduce a muchos pacientes, especialmente de España, donde los precios son considerablemente más altos. Sin embargo, esta reducción de costes puede implicar riesgos significativos, como la eliminación de servicios esenciales para la seguridad del paciente.

Isabel de Benito, presidenta de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), reconoce la calidad de la cirugía estética en Turquía, pero advierte sobre los peligros de optar por servicios low cost, que no siempre cuentan con cirujanos del más alto nivel.

El panorama es preocupante: algunos centros en Turquía operan sin las licencias adecuadas, ofreciendo precios aún más bajos y un servicio rápido y superficial, con poco control postoperatorio. El turismo sanitario está impulsado por la publicidad agresiva en redes sociales y el boca a boca entre pacientes satisfechos. No obstante, los expertos insisten en la importancia de investigar cuidadosamente los centros y cirujanos antes de someterse a cualquier intervención. @mundiario

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