Tragedia en el Hudson: mueren cinco turistas españoles al estrellarse un helicóptero en Nueva York
Nueva York ha sido escenario este jueves de una nueva tragedia aérea que ha conmocionado a la ciudad y a España. Un helicóptero turístico que transportaba a cinco ciudadanos españoles —dos adultos y tres niños— se estrelló en aguas del río Hudson tras un vuelo errático de apenas 20 minutos. El siniestro, cuyas estremecedoras imágenes han sido captadas por cámaras de videovigilancia y aficionados, deja un total de seis víctimas mortales, incluyendo al piloto de la aeronave, de nacionalidad estadounidense. La Embajada de España en Washington ha confirmado la nacionalidad de la familia fallecida.
El accidente ocurrió a las 15.27 hora local (21.27 hora peninsular española), cuando el aparato, operado por la compañía New York Helicopter Tours, se precipitó al agua frente a la ribera de Nueva Jersey, cerca de una de las torres de ventilación del túnel Holland. Según testigos presenciales, el helicóptero —identificado como un modelo Bell 206— perdió estabilidad repentinamente. El rotor principal, la cola y las palas se desprendieron antes de que el fuselaje impactara contra el agua, a una temperatura de apenas cinco grados. Tres de los ocupantes fallecieron en el acto, mientras que los otros dos miembros de la familia murieron en el hospital. El piloto también perdió la vida.
Las labores de rescate se activaron de inmediato. Patrullas marítimas de la Policía de Nueva York y equipos de bomberos rodearon los restos del helicóptero en una frenética operación de búsqueda, a escasos metros del núcleo urbano de Jersey City. “Oí un fuerte chasquido y, al mirar hacia arriba, vi cómo el helicóptero se desintegraba antes de caer al agua. No vi salir a nadie”, relató un testigo a la emisora local Eyewitness News. Otro vecino que presenció el accidente desde su apartamento describió una secuencia de ruidos secos que comparó con “disparos o una explosión sónica”.
La tragedia ha reavivado un antiguo y espinoso debate en Nueva York: la conveniencia y regulación de los vuelos turísticos sobre zonas densamente pobladas.
Los vuelos panorámicos que sobrevuelan Manhattan y el río Hudson han sido durante décadas una atracción para turistas y ejecutivos, pero también una fuente constante de quejas por ruido e inseguridad por parte de los residentes. Empresas como New York Helicopter Tours ofrecen recorridos de 30 minutos desde 2.750 dólares, despegando desde helipuertos del Bajo Manhattan o Nueva Jersey. El Ayuntamiento de Nueva York estudia actualmente una normativa que obligaría a los operadores a sustituir sus flotas por helicópteros eléctricos, menos ruidosos y potencialmente más seguros.
New York City Mayor Eric Adams says a family of Spanish tourists, including three children, died Thursday in a helicopter crash in the Hudson River that killed six people. pic.twitter.com/07y6jRwQqf
— The Associated Press (@AP) April 10, 2025
El helicóptero se desplomó sobre el río Hudson
Según la comisionada del Departamento de Policía de Nueva York, Jessica Tisch, el helicóptero había trazado una ruta turística habitual: despegó en dirección sur desde el Bajo Manhattan, rodeó Governors Island, se acercó a la Estatua de la Libertad y ascendía por la vertiente neoyorquina del Hudson antes de regresar hacia el sur por la costa de Nueva Jersey, donde finalmente se estrelló cerca de Hoboken, un importante nodo de comunicaciones del área metropolitana. La visibilidad en el momento del accidente era adecuada, aunque el cielo estaba parcialmente nublado.
Las autoridades federales y estatales ya han abierto una investigación para esclarecer las causas exactas del siniestro. La forma en que se produjo el desprendimiento de partes clave del aparato ha llamado la atención de los expertos en aviación. De confirmarse un fallo estructural, se abriría un debate sobre la antigüedad de las aeronaves utilizadas con fines turísticos y la supervisión técnica que reciben.
Desde 1977, al menos 32 personas han fallecido en accidentes de helicóptero en Nueva York. El más reciente ocurrió en 2019, cuando un aparato ejecutivo se estrelló contra la azotea de un rascacielos de Manhattan. Pero el más mortífero fue en 2018, cuando cinco turistas murieron ahogados en el Hudson tras un accidente con las puertas del helicóptero abiertas. En aquel caso, sólo el piloto sobrevivió.
Este nuevo siniestro, que ha segado la vida de una familia entera, podría suponer un punto de inflexión. La presión política y social para limitar o incluso eliminar los vuelos turísticos no esenciales sobre Nueva York gana fuerza. Mientras tanto, las autoridades españolas trabajan con los servicios consulares para gestionar la repatriación de los cuerpos y brindar apoyo a los familiares. @mundiario

