La soledad: una epidemia silenciosa que afecta a todas las edades

Soledad. / Mundiario.
Soledad. / Mundiario.
Esta situación afecta más a las mujeres (21,8%) que a los hombres (18%) y golpea con mayor fuerza a la juventud, como lo notifica el Barómetro sobre la soledad no deseada en España 2024.
La soledad: una epidemia silenciosa que afecta a todas las edades

La soledad no deseada afecta a una de cada cinco personas en España, siendo los jóvenes y los mayores de 75 años los más vulnerables. Esta es una de las principales conclusiones del Barómetro sobre la soledad no deseada en España 2024, presentado por las fundaciones ONCE y AXA.

El informe revela que el 20% de los adultos en España se sienten solos, un problema que persiste en el tiempo para la mayoría. De hecho, el 67,7% de las personas que experimentan soledad llevan en esta situación más de dos años. Este fenómeno afecta especialmente a las mujeres y a ciertos grupos sociales, como las personas con discapacidad, extranjeras y del colectivo LGTBI.

El estudio destaca que la soledad es más común entre los jóvenes de 18 a 24 años, con una prevalencia del 34,6%. Este grupo demográfico enfrenta mayores expectativas sociales y relaciones que no siempre se cumplen, según el director del estudio, Raúl Ruiz. Además, la situación profesional y económica influye significativamente en la soledad. Los desempleados, por ejemplo, tienen una tasa de aislamiento que duplica la de las personas con empleo.

Para las personas mayores, la soledad aumenta a partir de los 75 años, especialmente en las grandes ciudades. Rosa Jurado, de 89 años, ejemplifica esta realidad. La viuda desde 2010 recomienda el programa Convive de la organización Solidarios para el Desarrollo, en el que participa desde hace nueve años y que pone en contacto a ancianos que viven solos con estudiantes que buscan un hogar.

Interacción presencial

Los ciudadanos con menor nivel educativo presentan una prevalencia de soledad significativamente mayor. La falta de ingresos y la mala salud agravan esta situación, siendo estos factores determinantes en la capacidad de mantener relaciones sociales.

El estudio también señala el impacto negativo del uso frecuente de redes sociales online, que no siempre reemplazan la interacción presencial. Las personas que viven solas por necesidad, y no por elección, presentan las tasas más altas de aislamiento.

Ruiz llama a implementar más políticas de sensibilización y estrategias específicas para combatir la soledad, subrayando la importancia de que los profesionales de la salud mental consideren la soledad como una posible causa de los problemas de sus pacientes. @mundiario

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