Los religiosos belgas desafían al Vaticano y apuestan por la práctica de la eutanasia

Papa Francisco. RR SS
Papa Francisco. / RR SS

Los Hermanos de la Caridad de Bélgica han sido amenazados con la excomunión pero pese a ello han decidido continuar con la práctica de la muerte digna en sus centros.

Los religiosos belgas desafían al Vaticano y apuestan por la práctica de la eutanasia

Los Hermanos de la Caridad, responsables de 15 hospitales psiquiátricos de Bélgica, han decidido desafiar al Vaticano y defender sus políticas sobre la práctica de la eutanasia, legalizada en el país desde 2002. Pese a las advertencias de la Iglesia y de las amenazas de excomunión, los practicantes han decidido mantenerse firmes en su postura, ya que, como han dicho, creen firmemente que la práctica de la muerte digna es compatible con la doctrina católica.

Por medio de un comunicado, los responsables del centro han hecho pública su decisión de ir contra las leyes del catolicismo, a pesar del ultimátum que ha llegado desde Roma. "Creemos firmemente que somos coherentes con la doctrina de la Iglesia Católica. Tenemos en cuenta el cambio y la evolución de la sociedad", reza el texto, en el que además, los religiosos lamentan que los esfuerzos por entablar un diálogo entre los hospitales, la orden religiosa y la Santa Sede "no hayan producido ningún resultado". Asimismo, los belgas han denunciado que ni siquiera se les ha dado la oportunidad de explicar las razones por las que no dejarán de practicar la eutanasia.

La polémica entre el Vaticano y los Hermanos de la Caridad comenzó en abril, cuando la junta del centro psiquiátrico, que atiende a más de 5.000 pacientes, modificó sus políticas en torno a la muerte digna, ya que hasta ese momento la práctica habitual consistía en que si algún paciente solicitaba que se le aplicara la eutanasia, este era transferido hasta otro hospital. Entre los argumentos defendidos por los responsables para el cambio, destacaban principalmente "el reconocimiento de la postura excepcional y proporcional de la ética, la visión deontológica y la ideologización y la elección de conciencia".

Aunque la decisión del centro fue aplaudida por los enfermos, en la Santa Sede generó un gran malestar, por eso inmediatamente se le exigió al psiquiátrico belga que acabara con estas prácticas y se le dio un plazo hasta el 31 de agosto para ello. Pero eso no fue todo. Al escándalo se sumó además la hermandad en Roma. El superior general de la congregación en la capital italiana, René Stockman, radical y conservador, había anunciado que tomarían medidas judiciales para forzar a los representantes de los centros hospitalarios a que cambiaran sus políticas o de lo contrario, estos serían obligados a suprimir cualquier tipo de relación con la congregación o con la propia Iglesia, según detalla el diario.es.

Por su parte, los Hermanos de la Caridad, han decidido no doblegarse ante el yugo de la Iglesia Católica, y han dejado claro que continuarán su lucha por ofrecer "el mejor cuidado posible" a sus pacientes, sin permitir jamás que se ponga por encima el "sufrimiento insoportable e intolerable" que padecen estas personas. Sobre ese punto, las leyes del catolicismo son claras e inflexibles: sin importar los motivos o los medios, la eutanasia es “moralmente inaceptable” puesto que significa poner fin a la vida, un poder que pertenece a Dios y nadie más tiene derecho a ostentar.

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