¿Quién se acuerda de los periodistas en medio de tanta crisis?

Micrófonos de medios de comunicación.
Micrófonos de medios de comunicación.

El periodismo, una carrera claramente vocacional, siempre está situado entre las peores profesiones del mundo, según la clasificación de Careercast, destaca esta autora.

¿Quién se acuerda de los periodistas en medio de tanta crisis?

El periodismo, una carrera claramente vocacional, siempre está situado entre las peores profesiones del mundo, según la clasificación de Careercast, destaca esta autora.

Cuando me senté delante de mi ordenador a escribir mi primer artículo para MUNDIARIO no sabía por dónde empezar. ¿De qué escribir? ¿Qué interesa a la gente? Como periodista estoy acostumbrada a contar hechos, sucesos, historias… pero es la primera vez que doy mi opinión y puedo escribir de lo que quiera, cuando quiera. ¿Y quién soy yo para sentar cátedra acerca de un asunto? ¿Acaso soy una voz autorizada? Supongo que tanto como otros muchos gurús que se jactan de todos sus conocimientos y a los que internet o incluso los medios de comunicación tradicionales dan voz y proporcionan un altavoz para la sociedad. 

Pues bien aquí estoy, por primera vez, tímida y presentando un primer artículo con el que espero que ustedes, lectores con criterio (no me parece mala idea empezar dando un poco de cera) sean benevolentes. Y si me permiten ya que esta es la primera página de una relación que espero que se alargue en el tiempo, déjenme barrer para casa y que defienda un poquito esta profesión. 

Hace unos días, tuve la desgracia de acudir a una concentración en favor de unos compañeros que se manifestaban porque llevan trabajando meses para una empresa que ni les paga ni les trata como profesionales, tampoco como trabajadores, ni tan siquiera como personas. Allí además de los propios afectados que pertenecen a un grupo editorial, también se concentraron otros compañeros de profesión. Y ahí es donde me di cuenta de que algo falla en esta sociedad. 

Porque si el problema es una cuestión relativamente normal (por su habitualidad no por entendible) en un país en crisis como puede ser España, lo que ya no lo es tanto es que de todos los periodistas que allí estábamos, pocos, muy pocos, estén trabajando en un medio de comunicación. La mayoría han tenido que reciclarse hacia otras vertientes del periodismo: los gabinetes en el mejor de los casos, pero también y sobre todo, mucho freelance, como dicen ahora, y que no significa ni más ni menos que ser autónomo.

 Y muchos dirán: ¿Acaso no sucede lo mismo con otras titulaciones? Es cierto que hay decenas de licenciados en distintas ramas a los que no solo esta crisis les ha obligado a ser cajeros, camareros o cualquier otra profesión no cualificada (que no significa peor). Pero ante este hecho todo el mundo se indigna. No sucede así con los periodistas. 

Los periodistas son los trabajadores que no tienen derecho a la pataleta. Los vecinos salen a la calle cuando una industria cercana cierra, los ciudadanos apoyan a médicos y profesores cuando ven rebajadas sus condiciones laborales e incluso la sociedad se ha indignado por la falta de derecho de manifestación de los cuerpos militares. ¿Pero quién se acuerda de los periodistas? “Si total, no dicen más que mentiras…” Es una de las frases contra las que más he tenido que luchar en mi vida.

Otra cosa distinta es que una reportera o cámara muera en una guerra (sobre todo si el origen del muerto en cuestión es geográficamente cercano) o si a algún locutor conocido se le detecta un cáncer, entonces todo el mundo valora el objetivo y duro trabajo desarrollado a lo largo de toda su carrera. 

Según el Informe Anual de la Profesión Periodística de 2013, en cinco años se han destruido 11.151 puestos de trabajo en medios de comunicación españoles

 

¿Qué pasa con el resto de plumillas? Empleados que llegan a cobrar 600 euros al mes, y no hablamos de prácticas, son salarios de trabajadores que llevan años en la profesión. Es la precariedad. Por algo el periodismo, una carrera claramente vocacional, siempre está situado entre las peores profesiones del mundo, según la clasificación de Careercast.

He de confesar que hasta hoy nunca había destacado por ser muy corporativista, pero también creo que ha llegado el momento de reivindicar una profesión denostada y a la que se dedican miles de profesionales en España. 

Otros se han quedado por el camino. Según el Informe Anual de la Profesión Periodística de 2013, en cinco años se han destruido 11.151 puestos de trabajo en medios de comunicación en este país y aunque en 2014 se estabilizó esta tendencia, aumentó la precariedad laboral. 

Ante este panorama no queda más que seguir luchando y demostrando que aún son muchos los que creen que sin periodismo no hay democracia. A todos ellos, gracias por vuestro trabajo diario, por acercarnos a la libertad.

¿Quién se acuerda de los periodistas en medio de tanta crisis?
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