Puente apunta a un posible “defecto de fábrica” en el raíl de Adamuz y Adif abre la puerta a dimisiones

El ministro de Transportes ordena revisar todos los carriles del mismo lote en busca de defectos y confirma que los trenes anteriores al Iryo registraron anomalías en la vía, aunque sin activar alarmas, tras la publicación del primer informe de la investigación.
Óscar Puente, ministro de Transportes. / @Oscar_Puente_
Óscar Puente, ministro de Transportes. / @Oscar_Puente_

La investigación del accidente ferroviario de Adamuz entra en una fase decisiva, no tanto por las conclusiones finales —que aún tardarán meses— como por el giro institucional que se ha producido tras la última comparecencia del ministro de Transportes. Óscar Puente ha pasado de la cautela inicial a verbalizar una hipótesis concreta: que el raíl que se fracturó pudiera presentar “un defecto de fábrica”.

La comparecencia del titular de Transportes tuvo lugar en respuesta a la “inesperada” publicación del primer informe preliminar de la Comisión de Investigaciones de Accidentes Ferroviarios (CIAF), sobre los avances de las pesquisas del accidente del domingo en la línea de alta velocidad, del que descarriló un tren de Iryo y propició la posterior colisión con un Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario.

El posible defecto se localizaría en la colada de acero con la que se fabricó el carril, suministrado por ArcelorMittal y colocado en el marco de la remodelación del tramo Guadalmez-Córdoba, concluida en mayo de 2025. La detección de una mancha en el metal, pendiente de análisis de laboratorio, ha llevado al Ministerio a ordenar la revisión exhaustiva de todos los raíles pertenecientes a ese mismo lote, una medida preventiva que busca acotar riesgos antes incluso de que exista una certeza técnica definitiva.

Puente ha apuntado a Ferrovial, OHLA, FCC y Azvi como las constructoras que ejecutaron la obra de mejora de la vía, bajo la modalidad de Unión Temporal de Empresas (UTE). “Es la flor y nata de la obra pública española, hay confianza en estas empresas en España y fuera de España”, ha apuntado el ministro, que insistió en que el acero suministrado es español y no de origen chino “como se ha dicho”.

“Con fabricación en España, Arcelor suministra carril a Adif desde tiempos inmemoriales. Tiene su trazabilidad, así como la colada que se utilizó para elaborarlo. También tenemos controlada la soldadura con troquelado y documentación, que fue controlada en las revisiones”, defendió el exalcalde de Valladolid.

Los sensores detectaron anomalías

Sin embargo, la información recabada en la nota del CIAF, que apunta a que la rotura en la vía se produjo antes de que el tren de Iryo circulara por ese tramo, amplía el foco de la investigación más allá del punto concreto de Adamuz y lo proyecta sobre los procesos de fabricación, suministro, soldadura y control de calidad de la infraestructura ferroviaria, un ámbito que hasta ahora quedaba en segundo plano frente a la hipótesis de una falla puntual.

En ese contexto, Puente ha confirmado también que los trenes que circularon por el tramo antes del Iryo registraron comportamientos anómalos en sus sensores. No activaron los niveles de alerta previstos en los sistemas de seguridad, pero sí dejaron rastro en los parámetros que ahora se analizan a posteriori. La admisión es relevante porque señala que algún fenómeno estaba evolucionando en la vía sin alcanzar el umbral que obliga a detener la circulación.

El ministro ha insistido en que las inspecciones realizadas en los meses previos —geométricas, dinámicas, visuales y mediante ultrasonidos— no detectaron defectos y cumplían la normativa vigente. Sin embargo, ha reconocido implícitamente que el caso de Adamuz puede obligar a replantear si esos controles son suficientes o si deben reforzarse, especialmente en una red de alta velocidad que supera los 4.000 kilómetros y que, aunque con menor densidad de tráfico que otros países europeos, no está exenta de riesgos estructurales.

Puente descarta dimitir a menos de que Sánchez lo pida

La dimensión política del momento la ha marcado el presidente de la gestora estatal de las vías Adif, Pedro Marco, al abrir explícitamente la puerta a su dimisión si la investigación concluye que hubo responsabilidad por su parte. El gesto no prejuzga culpabilidades, pero introduce un principio de responsabilidad institucional poco habitual en fases tan tempranas de una investigación técnica. Frente a ello, Puente ha defendido su continuidad en el cargo.

Marco ha afirmado que estaría dispuesto a dimitir si “por acción u omisión por mi parte ha habido influencia en este accidente. Asumiría las consecuencias que se determinen sin dudarlo, desde el minuto cero”.

Sobre una posible dimisión, Puente ha dicho que se ve “absolutamente capacitado” para seguir al frente de la gestión y en el Consejo de Ministros de Pedro Sánchez. “No temo que el presidente del Gobierno pida mi dimisión, pero mi puesto está a su disposición siempre”, dijo el titular de Transportes sobre un eventual llamamiento a capítulo en La Moncloa. @mundiario

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