El Papa le mueve el piso a la derecha de la Iglesia, de la que se distancia
Francisco pide que la Iglesia deje de hacer batalla con las bodas gais y el aborto. Completa la apertura con un llamamiento a dar un mayor papel a la mujer en la Iglesia.
Como si intuyera lo que iba a suceder, Ramón Baltar, profesor titular jubilado de la Universidad de Santiago y destacado columnista de MUNDIARIO, escribió días atrás en este periódico: "No podrán salir con la suya los que intenten torpedear el giro que capitanea el Papa argentino: la Iglesia busca su ruina de persistir en darle la espalda al mundo y los pobres de la tierra perderían un gran valedor. Crucemos los dedos".
Se ve que Baltar sabe de lo que escribe, porque este jueves el papa Francisco demostró que, como interpreta el diario El País, ha llegado para dejar huella en la Iglesia católica.
En una larga entrevista concedida a la revista La Civiltà Cattolica, de la Compañía de Jesús, Jorge Mario Bergoglio abre las puertas a una profunda renovación de las directrices vaticanas.
El Papa confiesa que nunca fue “de derechas” y se desmarca de sus antecesores al promover un papado abierto a sínodos y consistorios para decidir las cuestiones fundamentales.
“Veo a la Iglesia -dijo Jorge Mario Bergoglio- como un hospital de campaña tras una batalla”. Tal vez por ello pidió a la Iglesia que reduzca su belicosidad y que modere su hostilidad en temas tan denostados por los anteriores papas como el aborto, el matrimonio gay o el uso de anticonceptivos.
“No podemos seguir insistiendo [...] hay que curar heridas, curar heridas”, advierte Jorge Mario Bergoglio, que completa esta apertura con un llamamiento a dar un mayor papel a la mujer en la Iglesia.
A más de uno le va a dar algo...