El papa Francisco aboga por la protección de trabajadores migrantes en Singapur
En su reciente visita a Singapur, el papa Francisco alzó su voz para denunciar la exclusión social de los sectores más vulnerables y abogó por la protección de los derechos de los trabajadores migrantes. Durante un discurso ante las autoridades del país, el pontífice hizo un llamado a prestar atención a aquellos que no se benefician del progreso económico y tecnológico de la ciudad-estado, subrayando la importancia de la justicia social.
El sumo pontífice llegó a Singapur el miércoles, procedente de Timor Oriental, como parte de su gira por Asia y Oceanía. Tras descansar el día de su llegada, comenzó su agenda oficial el jueves con reuniones protocolarias con el presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, y el primer ministro, Lawrence Wong. Posteriormente, se dirigió a las autoridades y líderes locales en la Universidad Nacional de Singapur.
En su discurso, Bergoglio elogió a Singapur como una “confluencia comercial de gran importancia y un punto de encuentro entre diversos pueblos”, y alabó “la perspicacia del espíritu empresarial, que aquí han encontrado un terreno fértil para desarrollarse”, pero también que “se haya esforzado por construir una sociedad en la que la justicia social y el bien común se tengan en gran estima”, destacando el desarrollo económico y social que ha experimentado el país. Aplaudió las políticas de vivienda pública, el acceso a una educación de alta calidad y un sistema sanitario eficiente que han mejorado significativamente las condiciones de vida de los ciudadanos.
A pesar de sus elogios, el papa Francisco también hizo una crítica importante: "la exclusión social que afecta a aquellos que quedan al margen de los beneficios del progreso". En un país conocido por su alto nivel de vida, el pontífice subrayó que la rápida modernización de Singapur ha generado consecuencias no deseadas, como la marginación de sectores más vulnerables, entre ellos los pobres, los ancianos y, en particular, los trabajadores migrantes.
El papa resaltó que estos trabajadores, que en su mayoría provienen de países del sur de Asia y del sudeste asiático, han contribuido de gran manera al desarrollo de Singapur, especialmente en el sector de la construcción. Sin embargo, viven en condiciones de segregación y no tienen acceso a los mismos derechos que los ciudadanos singapurenses. A Francisco le preocupa que muchos de estos migrantes no puedan acceder a la residencia permanente ni a ciertos espacios públicos, una realidad que perpetúa la exclusión y vulnerabilidad de este grupo.
Bergoglio hizo un firme llamado a las autoridades singapurenses para garantizar la protección y dignidad de los trabajadores migrantes, asegurando que reciban un salario justo y condiciones laborales adecuadas. Y subrayó que la construcción de una sociedad más justa y equitativa requiere el reconocimiento y la inclusión de aquellos que contribuyen al desarrollo del país.
Singapur cuenta con aproximadamente 280.000 trabajadores extranjeros, la mayoría de los cuales se emplean en la construcción. Sin embargo, a pesar de su contribución, muchos de ellos enfrentan duras condiciones laborales y se encuentran excluidos de los beneficios sociales que disfrutan otros residentes.
En su discurso, Francisco también reflexionó sobre el impacto de la tecnología en la sociedad moderna. En un país que ha invertido enormemente en la innovación tecnológica, el papa instó a “no olvidar que es esencial cultivar relaciones humanas reales y concretas; y que estas tecnologías pueden aprovecharse precisamente para acercarnos unos a otros, propiciando la comprensión y la solidaridad, y no para aislarnos de manera peligrosa en una realidad ficticia e intangible”.
Singapur es conocido por su diversidad religiosa y la coexistencia pacífica de diferentes creencias. Francisco destacó este aspecto del país, llamando a la nación a continuar su contribución al bien común y a evitar que el extremismo y la intolerancia socaven la paz social. En un contexto internacional marcado por conflictos y divisiones, el papa elogió a Singapur por su papel en la promoción del multilateralismo y un sistema internacional basado en normas comunes.
El sumo pontífice también abordó la importancia de la sostenibilidad ambiental en su discurso. Elogió a Singapur por su compromiso con el desarrollo sostenible y su liderazgo en la innovación tecnológica para enfrentar los desafíos ambientales. Y destacó que el país sirve como ejemplo para otras naciones en su esfuerzo por proteger el planeta y promover soluciones ecológicas a nivel global.
Para concluir, el papa Francisco expresó su admiración por los logros de Singapur en términos de armonía social y desarrollo económico. Sin embargo, recordó a las autoridades que el progreso verdadero se basa en la inclusión, la justicia y la solidaridad. Hizo un llamado a la nación para que continúe trabajando por la unidad del género humano. ”Singapur es un brillante ejemplo de lo que la humanidad puede realizar trabajando junta en armonía, con sentido de responsabilidad y con un espíritu incluyente y fraterno”. @mundiario


