El papa Francisco llega a Timor Oriental, el segundo país más católico del mundo

Es el segundo papa que visita la región, después de Juan Pablo II en 1989, pero es la primera visita papal al país desde que obtuvo la independencia en 2002.
El papa Francisco en Timor Oriental. / El Vaticano
El papa Francisco en Timor Oriental. / El Vaticano

El papa Francisco arribó este lunes a Timor Oriental, una nación profundamente católica y una de las más jóvenes de Asia, para una visita de tres días que ha generado gran entusiasmo entre sus 1.3 millones de habitantes. Este país es el segundo con mayor porcentaje de católicos en el mundo, solo detrás del Vaticano.

El fervor religioso se hizo evidente cuando decenas de miles de personas se congregaron en las calles de Dili, la capital, para recibir al pontífice de 87 años. Con banderas del Vaticano en mano, los fieles agitaron los colores blanco y amarillo mientras el papa recorría la ciudad en un vehículo, rodeado por un fuerte dispositivo de seguridad. Entre los asistentes, muchos habían viajado desde zonas rurales e incluso cruzado la frontera desde Indonesia, país vecino con la mayor población musulmana del mundo.

Es el segundo papa que visita Timor Oriental, después de Juan Pablo II en 1989, pero es la primera visita papal al país desde que obtuvo la independencia en 2002. Se trata de un país cuya historia está marcada por siglos de colonización portuguesa y una violenta ocupación indonesia que terminó con la independencia, apenas, en los comienzos del siglo XXI. El país ha mantenido una fe católica ferviente, con el 98% de su población practicando esta religión, lo que hace de esta visita un momento histórico para la nación.

El papa Francisco llegó procedente de Papúa Nueva Guinea, como parte de una extensa gira de 12 días por la región de Asia-Pacífico. A su llegada, fue recibido con una guardia de honor y por el presidente José Ramos-Horta, premio Nobel de la Paz, quien le entregó un pañuelo tradicional timorense.

Durante su visita, el papa tiene previsto reunirse con los líderes del país y abordar temas de relevancia social y religiosa. Sin embargo, el evento central será la misa multitudinaria que se celebrará el martes, donde se espera la asistencia de alrededor de 700.000 fieles, casi la mitad de la población total del país.

La ciudad de Dili se ha preparado con esmero para la visita papal. No obstante, estas preparaciones han generado controversia, ya que algunas viviendas informales fueron demolidas y vendedores ambulantes desplazados. Organizaciones de derechos humanos han criticado estas acciones, denunciando que el costo de la remodelación ha afectado negativamente a los sectores más vulnerables de la población.

Timor Oriental es un país de profundas raíces católicas, legado de su colonización por Portugal, pero también de su lucha por la independencia, que dejó más de 200.000 muertos durante los 24 años de ocupación indonesia y el genocidio timorense por parte de Indonesia. Bergoglio llega a una nación que ha mantenido su devoción intacta a pesar de los traumas históricos y que ahora mira hacia su futuro como democracia emergente en el Sudeste Asiático.

Uno de los temas más sensibles que podrían surgir durante la visita es el escándalo de abusos sexuales por parte de miembros del clero. El obispo Carlos Belo, quien fue una figura clave en la lucha por la independencia y ganador del Nobel de la Paz, fue sancionado en 2020 por el Vaticano tras ser acusado de abusar de menores durante décadas. Aunque los grupos de defensa de víctimas han solicitado que el papa Francisco aborde este asunto, no hay encuentros programados con las víctimas en su agenda oficial.

Esta gira es una de las más largas y exigentes para el papa desde que fue elegido en 2013. A sus 87 años y con problemas de salud recurrentes, Francisco ha tenido que adaptar sus movimientos, utilizando una silla de ruedas en gran parte de sus apariciones públicas. A pesar de las preocupaciones sobre su capacidad para completar el recorrido, el Bergoglio continúa su agenda, que lo llevará a Singapur antes de concluir su visita el 13 de septiembre.

La visita del papa Francisco a Timor Oriental es un momento histórico para este pequeño país. En un contexto de profunda fe católica y después de años de dolorosas luchas por la independencia, la visita del pontífice refuerza la identidad católica de la nación y consolida el reconocimiento de la Iglesia ante las penurias del pueblo timorense. @mundiario

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