Nueva tragedia al naufragar otra barcaza de inmigrantes frente a Lampedusa

Naufragio de una esperanza.
Naufragio de una esperanza.

Llueve sobre mojado. Las tragedias de Lampedusa han puesto de manifiesto la necesidad de una normativa que afronte la inmigración como una realidad más que como un problema.

Nueva tragedia al naufragar otra barcaza de inmigrantes frente a Lampedusa

Llueve sobre mojado. Nueva tragedia al naufragar otra barcaza de inmigrantes frente a Lampedusa, en Italia, donde hace nueve días otro naufragio en la isla italiana dejó 328 fallecidos. Esta vez, una embarcación con 250 sin papeles volcó a 70 millas de Lampedusa. El primer balance cifra en 50 los muertos, entre ellos una decena de niños. Alrededor de 200 personas fueron rescatadas. Como escribió Marta Millán en MUNDIARIO, Lampedusa exige asumir responsabilidades en materia de inmigración en Europa.

Los naufragios ocurridos en Lampedusa deben suponer un punto de inflexión en las medidas adoptadas hasta ahora en materia de inmigración. Centenares de inmigrantes subsaharianos en barcas inestables buscando un futuro incierto. Centenares de personas que, hastiadas de sus condiciones de vida, se van a buscar suerte en una Europa que, para qué engañarnos, cada vez les es más hostil. “No hay pan para nosotros, porqué lo va a haber para los de fuera”, es una aseveración frecuente. Pero, ¿qué es fuera? ¿Es que, realmente, tenemos derecho a más derechos por haber nacido en un determinado país o en otro?, se preguntaba la colaboradora de MUNDIARIO.

Las migraciones son inherentes a la historia de las civilizaciones. Existen numerosos ejemplos de ello, desde los establecimientos en terrenos persas siglos antes de Cristo, a las migraciones de esclavos africanos hacia las colonias americanas en el siglo XVII. Y no olvidemos que durante el siglo XIX y el XX, Europa fue un foco de emigración por razones económicas hacia el sueño americano. Así que no está tan lejos el momento en que pasamos de ser "Estados emisores", a "Estados receptores" como para no poder abrir los ojos ahora. Significativo es que la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano recoja el derecho de las personas a emigrar a otro territorio o país, pero no el derecho de entrar o residir en un país diferente a aquel en el que se es ciudadano. Esto, no obstante, debemos matizarlo con la regulación actual que ha evolucionado en muchos aspectos.

Contradicciones de Europa 

Volviendo a Europa, en el Consejo Europeo de Tampere, el de Hampton Court, el Pacto Europeo de Inmigración y Asilo y el Programa de Estocolmo, pretenden integrar la regulación europea sin centrarse exclusivamente en la inmigración ilegal, pero parece que existen ciertos recelos a la hora de adoptar medidas profundas sobre la materia.

Además, la UE, con una población cada vez más envejecida, ha reconocido que necesita inmigrantes, nada menos que unos 40 millones antes de 2050 para mantener el nivel de Bienestar del que gozaba, dada la baja tasa de natalidad tendencia en los últimos años.

 

Falta una normativa
Las tragedias de Lampedusa han puesto de manifiesto la necesidad de una normativa que afronte la inmigración como una realidad más que como un problema, y que establezca las bases para la situación legal de unas personas que necesitan Europa y a las que Europa necesita, común a los Estados miembros y que evite ese traspaso de la cuestión de un país a otro. Medidas concretas, como se pedían a Letta y a Durao Barroso en Italia, son ahora igual de necesarias que siempre, y por eso, tan urgentes como nunca, porque el número sólo va en aumento, no puede disminuir.

 

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