En la nueva ola la edad de los pacientes internados es de 53 años

<p>En marzo la predicciones del gobierno argentino indicaban que podrían llegar a fallecer entre 8 y 10 mil personas por mes durante los meses de mayo y junio.</p>
Personal sanitario. / RR SS.

La mutaciones virales traen consecuencias inconmensurables; si no logramos cortar el ciclo epidemiológico del virus la pandemia podría ser incontrolable o prolongarse en el tiempo.

En la nueva ola la edad de los pacientes internados es de 53 años

En mi último artículo publicado en MUNDIARIO les explicaba como surgían las nuevas variantes y/o las cepas virales; que es lo que podemos hacer para evitar el surgimiento de estas, y a través de lo que sucede en Argentina y en la India, subrayaba que no debíamos bajar la guardia, porque de lo contrario llegaríamos a un escenario critico, donde las mutaciones llevarían a colapsar al sistema de salud.

Dentro de la denominada segunda ola producida por el SARS-CoV-2,  expliqué  el surgimiento de la cepa de Manaos, o la de Brasil, que por ser un país limítrofe es la variante que principalmente ha ingresado y que afecta a personas más jóvenes, ya que presentan un ambiente más favorable para su desarrollo, y que está ocurriendo en algunas provincias de Argentina con resultados que hasta el momento nos hacen ubicar dentro de los países que peor han manejado la pandemia (Argentina se ubica en el puesto 51, de 53 naciones, en un análisis estadístico de la agencia Bloomberg; este “Ranking de Resiliencia” analiza diez parámetros diferentes de cómo han enfrentado esta crisis sanitaria provocada por la Covid-19 -únicamente Polonia, en el puesto 52, y  Brasil, en el 53, recibieron una peor calificación-). Esta cepa, y por recordar algunos datos valorados por científicos del Comité de Crisis de la provincia de San Luis, es 2,5 veces más contagiosa que la cepa original y tiene la capacidad de reinfectar a las personas en una proporción que varía entre el 25 al 65 %; además, el 66,12 % de los pacientes que se diagnostican tienen entre 19 y 49 años (algo que en la primera ola no sucedió).

A la vez, el número de infectados se multiplicó por unas 6,3 veces (en la primera ola de la enfermedad tenían un promedio de 100 contagios, mientras que actualmente existen semanas que varían entre los 500 y más de 600 casos diarios), lo que representa mayores complicaciones para el sistema de salud, ya que aumenta la necesidad de camas y de aparatología. Esta cepa, junto a la británica, que también ha ingresado al país, aunque en una menor proporción, junto a otras variantes circulantes, podrían generar nuevas variantes u otra cepa más letal, por lo que es importante cortar el circuito epidemiológico de contagios con el fin de evitar males mayores; esto se debe a que el SARS-CoV-2 es un virus de ARN, y en la alta circulación entre las personas se producen fallas en la copia de su código genético que lleva a producir nuevas variantes, siempre con el fin de adaptarse al huésped, y así se va haciendo más letal o infectando a aquellas personas donde antes no ejercía ningún daño, como es el caso de los más jóvenes. Un ejemplo, es lo que sucede actualmente en la India, donde la situación está fuera de control, y donde han existido cifras escalofriantes de muertos (ayer llegaron al triste número de 4.194 personas fallecidas y se volvió a superar los 400 mil contagios, ambas son las cifras más altas en el mundo), lo que ha llevado a que los hospitales rechacen a los pacientes por falta de insumos y camas, pudiéndose observar, en distintos medios, imágenes imposible de adjetivar, al llevarse cremaciones públicas y en grandes cantidades para los fallecidos, sin realizar ningún tipo de ceremonia o de rituales, algo que es una tradición en la cultura hindú, lo que nos lleva a imaginar, y hasta percibir, lo desgarrador de la situación. 


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Si volvemos al caso de Argentina, y si además de las estadísticas anteriores que nos muestran como uno de los países que peor hemos manejado la pandemia, verificamos algunos números simples, estos me indican que el país llegó a ubicarse en el cuarto lugar en cuanto a la cantidad de muertos en el mundo, después de la India, Brasil y Estados Unidos, al registrar el 05 de mayo unos 663 muertos, la cifra más alta de fallecidos desde el inicio de la pandemia, mientras que en EE. UU. hubo 723 muertos, algo que reafirma los cálculos, más aun si tenemos en cuenta que el país del norte presenta una población superior a la nuestra, en 7.3 veces; además, y como es previsible de acuerdo a lo explicado anteriormente, está bajando la edad de las personas internadas en cuidados intensivos así como el promedio de edad de los fallecidos; aquí vale recordar los datos del Ministerio de salud de la Nación, los cuales indicaban que durante la primera ola, los menores de 60 años fueron los que más se contagiaron, pero los mayores de esa edad eran los posibles muertos (el 83% de los fallecidos tenían más de 60 años, mientras que el 15% correspondió a esa edad).

<p>Incidencia de la Covid-19 en la Argentina: de un total de 24 distritos, 23 provincias más la CABA, 23 están en con un riesgo alto; únicamente la provincia de Misiones está en alerta moderada.</p>

Incidencia de la Covid-19 en la Argentina: de un total de 24 distritos, 23 provincias más la CABA, 23 están en con un riesgo alto; únicamente la provincia de Misiones está en alerta moderada.

A la vez, según un estudio publicado, a mediados de abril, por la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI) reveló que el promedio de edad de los pacientes internados es de 53 años  (± 8 años), mientras que en 2020 el promedio era de 70 años; por ejemplo, en enero, los menores de 50 años representaban el 10% de los internados en cuidados especiales, y actualmente ese porcentaje ascendió al 21%; es decir, más del doble.

Si tuviéramos que encontrar justificaciones a lo que ocurre, desde lo personal, pienso que los posibles motivos podrían ser cuatro:

1.- los jóvenes y los adultos jóvenes son los que más se movilizan, ya sea por trabajo, formación académica, reuniones sociales, adquisición de bienes y servicios, etcétera;

2.- son el grupo etario que aún no se ha vacunado, excepto aquellos que padecen comorbilidades;

3.- podría existir una mala gestión (un retraso) en cuanto a la carga de los datos, debido al colapso del sistema y al cansancio del equipo de salud; y por último

4.- las nuevas variantes y cepas ya instaladas en algunas provincias, son más contagiosas y con una alta capacidad de re-infectar, como por ejemplo en San Luis, cuyos datos ya los he indicado más arriba.

Como un dato más, y que sirve para evaluar el actual escenario, ayer 07 de mayo ocurrió una valoración similar en cuanto al número de muertos y de contagios: la India volvió a liderar la lista con 4.194 muertos y 401.326 infectados, le siguen Brasil con 2.217 muertos y 78.337 infectados, Estados Unidos con 777 muertos y 49.491 infectados y Argentina con 609 muertos y 22.552 infectados. Con estos ejemplos y los datos o conclusiones que se desprenden, voy a repetir la misma reflexión: debemos tomar conciencia de la importancia de cumplir con los protocolos ya aprendidos, con el fin de cortar el ciclo epidemiológico del virus y de evitar sus mutaciones; estas podrían llegar a ser más letales y/o prolongar la pandemia en el tiempo. @mundiario

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