Las muertes de migrantes bajo custodia del ICE: una tragedia que alcanza cifras históricas
Huabing Xie, un migrante indocumentado de China, se convirtió el 29 de septiembre en la última víctima mortal bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el año fiscal 2025, que concluyó el 30 de septiembre. Con su fallecimiento, al menos 22 personas murieron detenidas por la agencia migratoria durante el período, la cifra más alta en dos décadas. Más de la mitad de las víctimas eran latinoamericanos, e incluye a los dos migrantes abatidos por un francotirador en Dallas el mes pasado.
El récord previo de muertes bajo custodia se remonta a 2004, con 32 decesos, mientras que en los años recientes solo se habían registrado cifras comparables durante la pandemia de la covid-19, en 2020, con 21 fallecimientos. La cifra de 2025 ha reavivado las denuncias sobre las condiciones inhumanas en los centros de detención, agravadas tras la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca y su política de endurecimiento migratorio.
Condiciones insalubres
Defensores de los derechos humanos, como Detention Watch Network, han señalado que las muertes reflejan la falta de atención médica adecuada, hacinamiento y condiciones insalubres en las instalaciones. Tres de las víctimas de 2025 se habrían suicidado, presuntamente motivadas por el trato recibido en detención. Entre las quejas documentadas se incluyen abusos físicos y sexuales, maltrato a mujeres embarazadas, negligencia médica y separaciones familiares.
El caso de Ismael Ayala-Uribe, un mexicano de 39 años beneficiario del programa DACA, ejemplifica la tragedia. Detenido en agosto en California mientras trabajaba en un lavadero de coches, Ayala-Uribe murió en septiembre en un hospital tras un absceso que, según su familia, no recibió atención adecuada en el centro de detención de Adelanto. Su muerte ha provocado indignación y denuncias por la falta de comunicación del ICE con su familia y por el retraso en la atención médica.
Otro caso es el de Santos Reyes Banegas, hondureño de 42 años fallecido en su celda del Centro Correccional del condado de Nassau, Nueva York, menos de 18 horas después de ser detenido. El ICE atribuyó su muerte a una insuficiencia hepática complicada por alcoholismo, pero la familia desestimó la versión y exigió investigaciones más profundas.
El plan de Trump: hasta 3.000 arrestos diarios
Actualmente, los centros de detención del ICE superan los 60.000 internos, con personal insuficiente y escasez de recursos médicos. El plan de Trump contempla ampliar la capacidad para realizar hasta 3.000 arrestos diarios, lo que genera dudas sobre cómo se podrá garantizar atención médica y condiciones mínimas de seguridad y salud. A esto se suma el impacto del cierre parcial del Gobierno federal, que ha paralizado temporalmente la Oficina de Supervisión de Detenciones, el organismo encargado de inspeccionar los centros y garantizar estándares mínimos de trato humano.
La situación ha sido reiteradamente documentada por informes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que desde 2020 advierten sobre incumplimientos en normas de higiene, dotación de personal médico y sistemas de quejas, así como sobre condiciones de vida inadecuadas.
Marcela Hernández, directora de Detention Watch Network, señaló que “nadie debería sufrir en estas condiciones y ninguna familia debería tener que soportar esta trágica pérdida”. Los defensores de los derechos de los migrantes exigen reformas urgentes, supervisión efectiva y responsabilidad política para frenar la creciente cifra de muertes bajo custodia del ICE, que pone en evidencia el costo humano de la política migratoria actual. @mundiario

