La muerte de Bobbi Kristina ha sido una muerte anunciada: ¡pobrecita esta niña!

La muerte de Bobbi Kristina ha sido una muerte anunciada.
La muerte de Bobbi Kristina ha sido una muerte anunciada.

A esta niña la ha asesinado la propia vida y el haber sido la hija de un mito, con todo lo que esto lleva consigo en todos los sentidos.

La muerte de Bobbi Kristina ha sido una muerte anunciada: ¡pobrecita esta niña!

¡Qué dificil es crecer con un fastasma! Sobre todo si es el fantasma de todo un país, o incluso el de una gran parte del mundo además del tuyo propio.

Tener como progenitores a personajes públicos con un gran éxito mediático, es una pesada carga para aquellos que están obligados a crecer bajo el ejemplo de personajes de gran talento, pero inmaduros, egoístas y vulnerables. Educándose solos y sufriendo sus ausencias, sus miedos, sus diferentes estados de ánimo, y sus subidas y bajadas de la cima, ya sean éstas causadas por el éxito, el fracaso, o por las diferentes adicciones y, permaneciendo a su vez ellos mismos, bajo la mirada crítica de una comparación permanente e insoportable. 

La muerte de Bobbi Kristina ha sido una muerte anunciada. ¡Pobrecita esta niña!  Sin edad de comprender, sufrió el alcoholismo, la drogadicción y el maltrato entre sus padres y fue testigo excepcional del deterioro físico, la bajada a los infiernos y el posterior suicidio de una diosa de gran talento y belleza, como lo fue su madre.

¿Qué decir de su padre? ¿Qué esperanza podía albergar en él, al haber visto la desgraciada influencia y destrucción que causó en su propia madre? ¡A nadie le puede extrañar que su pareja fuese su propio hermanastro! Mala o buena influencia este hombre bajo sospecha, fue la única presencia constante en su corta y desdichada vida.

A Bobbi  Kristina no la ha asesinado su marido, aunque haya sido él quién le haya propinado los golpes. ¿Dónde ha estado el resto de su familia? A esta niña la ha asesinado la propia vida y el haber tenido la suerte o la mala suerte de ser la hija de un mito, con todo lo que esto lleva consigo.

La muerte de Bobbi Kristina ha sido una muerte anunciada: ¡pobrecita esta niña!
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