Las malas experiencias no deben archivarse, deben hacernos evolucionar

El Principito.
El Principito.

Entregarmos a causas es la manera de que el corazón olvide las peores experiencias y se abran, entonces, un campo de posibilidades para las nuevas.

Las malas experiencias no deben archivarse, deben hacernos evolucionar

Entregarmos a causas es la manera de que el corazón olvide las peores experiencias y se abran, entonces, un campo de posibilidades para las nuevas.

Creo que el niño tenia 12 años, y esa mañana se sentía muy feliz, su padre con quien no vivía y nunca había salido a pasear, esta vez lo había invitado a almorzar, la cita seria a la 1:30pm, hora de salida del colegio, donde lo recogerían.  El pequeño no cabía en su cuerpo, la felicidad era desbordante y estaba vestido con el mejor ánimo, de seguro lo iba a disfrutar. A la hora pactada salió desesperado del aula y la gravedad por poco no existía, puesto que había sido anulada por las infinitas posibilidades de su imaginación, él estaba entregado a ese experiencia que sería eterna. Después de tres horas entendió que papá nunca llegaría y ese momento con el tiempo solo se volvió un mal recuerdo…

La experiencia no debe ser un concepto estático, sino que tiene que ser conjugada como un verbo, encontrándose en constante acción. La experiencia debe modificarnos y transformarnos. Por eso será siempre un desafío, salirnos de las palabras y de los malos recuerdos y conectarnos con la acción. La vida no implica cambiar de camino sino  la forma de cómo  caminamos. Debemos lograr que los malos recuerdos que algún día nos inmovilizaron, se cambien a movilización.

Es por esto que las experiencias no deben archivarse sino que deben conjugarse con nuevas y nuevos intentos. No es solo cuestión de caerme y quedarme caído, sino que el juego está en levantarme y en conjugar nuevas acciones.

La experiencia se vuelve libertad cuando la entregamos a algo o a alguien que nos libera. En el libro Principito escrito por Antoine de Saint-Exupéry, en el dialogo entre el niño y el zorro, este le dice: ”….si me domesticas, tendremos necesidad uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo. Yo seré para ti único en el mundo...”

Cuando tenemos ese tipo de conocimiento, empezamos a ser libres. No es cuestión de pensar solamente en los otros . Es cuestión de entregarnos a causas y dejarnos domesticar por ellas. Porque es justo ahí, cuando el corazón hace olvidar las peores experiencias y se abre una campo de posibilidades para las nuevas.

Muchas veces el conocimiento y el recuerdo no nos permiten ser libre. El pensador Jae Krishnamurti defiende este punto y lo enfoca en esta frase:  “la persona pueden ser sumamente eruditas pero esa acumulación de conocimientos le impide ser libres y por tanto incapaces para aprender, incapaces para vivir” .

Cambiarnos, regenerarnos, superarnos: es acción, es constante movimiento y solo depende de un “volver a intentarlo”.  Es un tema de todos los días, de cada hora, de cada minuto, de cada segundo. Al intentar no debemos temer, solo debemos entender. Esta la principal herramienta  de transformación.

Entonces si esto es un proceso de todos los días, las situaciones que nos pasan no deben ser aceptadas porque sí. Cuando algo nos suceda debemos observarlo, antes de sentirlo. Solo de esa manera nos salimos de los límites de lo conocido y podemos entrar al campo de todas la posibilidades. Einstein lo dijo: “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” .

Si aún sufres por una mala experiencia es porque a tu mente la has encerrado en una jaula para que actué dentro de las mismas experiencias que tienen todos los de tu alrededor. Por eso tienes las mismas esperanzas, las mismas certezas, los mismos miedos y las mismas expectativas. Tus imposibles son populares en tu mundo porque te has dejado hipnotizar por el condicionamiento humano que te rodea. Pero afuera está el “todo lo puedo”.

El niño, después de haber sido plantado esa tarde, creció y entendió al igual que el Principito que era importante dejarse domesticar por el amor, y no por el rencor, por la luz y no por la oscuridad…..eso lo se tan claramente porque lo viví  hace tantos años que casi lo he olvidado.

Las malas experiencias no deben archivarse, deben hacernos evolucionar
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