José Antonio Gurriarán, el gran periodista de raza, crucial en la Transición

El interesante y valioso periplo vital y profesional de este periodista gallego le sitúa categóricamente entre los informadores y analistas más destacados de la segunda mitad del siglo XX

José Antonio Gurriarán.
El 29 de noviembre de 1980 sufrió un atentado reivindicado por el grupo armenio 3 de Octubre, lo que le llevó a las montañas libanesas de Sidón para entrevistarse con los guerrilleros.

Este domingo el mundo periodístico amanecía con la noticia de la muerte del periodista valdeorrés José Antonio Gurriarán  (O Barco, 1938 -Madrid, 2019).

José Antonio Gurriarán fue uno de los periodistas más destacados de su generación y de su siglo, aunque tal vez su figura hoy no sea demasiado popular para el gran público. Su capacidad de comunicar y transmitir la inmediatez de la noticia le distinguió entre los profesionales de su tiempo. Lograba algo singular: contar los hechos relevantes y que los personajes históricos llegaran directamente al espectador sin interferencias. Siempre huía de protagonismos, pero sin perder por ello un ápice de una gran personalidad que destilaba bonhomía.

Comenzó en la radio siendo apenas un adolescente, para dar el salto con brillantez a la prensa y la televisión, donde con el tiempo se haría una cara conocida, sobre todo desde Lisboa, desde la que llegó a enviar cinco mil crónicas de radio y televisión.. Presente en primera línea en los principales sucesos del mundo que le tocaría vivir, trabajó como reportero, auxiliar de redacción, periodista de sucesos, cronista social, jefe de redacción, corresponsal extranjero, hasta llegar a ser director de importantes cabeceras periodísticas y políticas de diverso cuño. así como director de televisión, Presidente administrativo del Grupo Prisa y Presidente del Club internacional de Prensa.

José Antonio Gurriarán. / RR SS

                                                                                                        José Antonio Gurriarán. / RR SS

Junto a su trayectoria periodística, hay que destacar que paralelamente desarrolló una notable carrera de escritor con temas relacionados con el contexto de la España de su época. Entre ellas ¿Caerá Allende?" (1973), "Evasión. El Papillón español" (1974), "Chile: el ocaso del general" (1989), prologado por Felipe González, La guía "Lisboa, una ciudad inolvidable" (1998), "El Rey en Estoril" (2000) o "Armenios" (2008). 

Sus dos últimas publicaciones, ajenas a esta línea, pero no por ello menos destacables, fueron una interesante incursión en la novela de ficción histórica sobre Goya, "Goya: Pasión y Muerte" en 2014 y un estudio sobre las mujeres del maquis en Galicia."As Mulleres do Monte" (Galaxia) en 2015,  Era un periodista de raza, inquieto, riguroso y profundamente humano. 

                                              gurriaran años 50 Años 50 

Vocación desde la cuna

Nació en una de las familias más relevantes y pudientes de su villa natal, y su vocación se rastreó desde la infancia cuando, a muy corta edad, sufrió una grave enfermedad que le exigió una larga convalecencia. La curiosidad y el aburrimiento condujeron a Gurri, que es como le llamaron siempre los más cercanos, a leerse nada menos que un Espasa reducido. Cuentan los amigos que lo visitaban entonces, que para hacer más llevadero su "encierro" forzoso, condensaba los artículos y se los transmitía con una gran amenidad. Serían amistades juveniles que siempre conservó, testimonio de una lealtad que le caracterizaría a lo largo de su vida. Aurelio Blanco Trincado, Presidente del Instituto de Estudios Valdeorreses, recuerda que en aquellas tardes de convalecencia ya exhibía la capacidad de convicción y comunicación que le definiría como gran periodista, algo que también intuyeron sus profesores de entonces. Y sería también allí, en su propio pueblo, donde haría sus primeros pinitos en el oficio, en concreto en el periódico Sil  y sobre todo en la emisora Ondas del Sil (ECS 26) de la Cadena de Emisoras Sindicales. donde pese a ser poco más que un niño, dejaría huella por su capacidad y talento para el ejercicio periodístico.

Periodismo por vocación, Derecho para contentar a su familia 

José Antonio se trasladaría a Madrid en 1958 a realizar sus estudios universitarios donde se matriculó en Periodismo por vocación, pero también en Derecho para contentar a su familia, una de las más relevantes de Galicia con miembros tan destacados como el escritor Florencio Delgado Gurríarán, para el que se lleva pidiendo años la celebración de O Día das Letras Galegas o Gonzalo Gurriarán el gran médico pionero del montañismo. Muy poco después, en 1963, para disgusto de sus progenitores, sin acabar la carrera, empezaría a trabajar en Santander y su trayectoria le llevó a medios tan variopintos como Semana, Telerradio o la dirección de la Revista de Geografía Universal. En estos inicios, su apariencia de "niño bien" y sus exquisitos modales le permitírían en ocasiones, literalmente, la argucia de "colarse" como "invitado" en eventos señalados, y poder así realizar sus crónicas de primera mano y alternar con esos personajes que protagonizaban las portadas de los medios.

Fueron momentos en el que viviría una arriesgada situación por su militancia clandestina antifranquista en la UGT y PSOE, que simultaneaba con su trabajo en periódicos del Régimen como el diario El Alcázar o Pueblo. Allí fue "descubierto" por el gran Emilio Romero y en una vertiginosa ascensión llegaría a ser director del periódico, cuando era uno de los medios imprescindibles de una España convulsa. Allí coincidiría con grandes del periodismo, como un joven Arturo Pérez Reverte, que años más tarde diría de  José Antonio Gurriarán que era "un profesional de élite, capaz de enganchar con un titular y una entradilla a cientos de miles de lectores. Un príncipe de la redacción, un aristócrata del oficio en aquel diario mítico, "Pueblo", entonces el más famoso y leído, donde firmar en primera página era literalmente tocar la gloria, cuando en las redacciones aún había periodistas de raza y fotógrafos y reporteros de leyenda como él."

La posición mediáitica del periodista ourensano no le impediría estos años involucrarse en la oposición política. Fue víctima de denuncias y llegó a ser sometido a algunas expulsiones laborales e incluso a un Consejo de guerra que jamás rentabilizó políticamente en épocas posteriores, como tantos otros harían  y que siempre relativizaría calificándolo simplemente de  "estúpido",

 

                                        Juan Carlos y José Antonio Gurriarán.

                                              El Rey Juan Carlos y José Antonio Gurriarán.

Su trabajo en primera línea de la actualidad le permitió conocer a los más grandes y rutilantes personajes de su tiempo. Entre otros, el Rey Juan Carlos I con el que desarrolló una especial empatía que le haría confesar  "Ser un republicano que votaría al rey"–, John Glenn el de la Cápsula, Pablo VI, Indira Gandhi, Lyndon B. Johnson, Salvador Dalí, Duques de Windsor, Jacqueline Kennedy, Neil Armstrong —el primer hombre que pisó la Luna—, Juan Domingo Perón, Diego Maradona o Marina Oswald, la viuda del asesino de Kennedy. Pese a su continuo contacto con las altas esferas, siempre exhibió una gran preocupación social y una especial sensibilidad ante los desfavorecidos.                          

                             

                             con grace kelly              

                               Gurriarán con los Príncipes de Mónaco , la viuda de Sukarno   y el Marqués de Cubas   

Un socialista de influencia

Atraído por el socialismo por corazón y convicción, llegó a dirigir su buque insignia: El Socialista. Este puesto le haría trabajar codo a codo con la cúpula del PSOE. Pese a que su nombre jamás se vincularía políticamente con hechos de relieve, se le considera, entre otros hitos, el haber sido el ideólogo clave de la fusión entre el Partido Socialista Popular de Tierno Galván con el ascendente PSOE de Felipe González. Una unión que, según analistas políticos, sería crucial para la gran victoria socialista del 82  que supondría el broche de oro de la transición. Junto a la derrota del golpe de Tejero, esta victoria socialista acabaría de cerrar la "Longa noite de pedra" del franquismo.

También –hecho del que nunca se vanaglorió –por su responsabilidad y carácter conciliador, se convertiría en el hombre de confianza de los principales líderes políticos de esta primera democracia. De Felipe González diría: "Ha sido el político español más brillante del último tercio del siglo XX y el de mayor prestigio internacional". y que "Junto con el Rey Juan Carlos y Adolfo Suárez, forman el trío de personalidades más destacadas de la Transición ". Jamás, aunque se le pidió de forma recurrente, quiso relegar el motor de su vida: el periodismo y ocupar cargos relevantes en la política. González llegaría a prologar uno de sus libros y se rumoreó que le habría ofrecido ser su jefe de Gabinete o incluso el Ministerio de Cultura, que no aceptaría. 

                      Enrique Tierno, Felipe González, Gurriarán, Enrique Barón, Raúl Morodo y Javier Solana.

                      Enrique Tierno, Felipe González, Gurriarán, Enrique Barón, Raúl Morodo y Javier Solana.

La bomba: un antes y un después. 

Uno de los episodios que marcaría su vida, y sin vuelta atrás, sería lo acontecido en Madrid en 1980. En plena Gran Vía, cuando salía de un cine con su mujer, presenció un atentado terrorista de la banda armenia ASALA, Ejército Secreto Armenio para la Liberación de Armenia, del que salió ileso. Su instinto periodístico le llevó a querer transmitirlo por teléfono, raudo y veloz, a la redacción de su periódico. En ese momento, estallaba otro artefacto y la bomba le llevaba a las puertas de la muerte. Se recuperó casi de forma milagrosa, pero le quedaría la secuela de una salud frágil y una cojera permanente que le anclaría a un sempiterno bastón.. Ello no le hizo odiar a los terroristas responsables, sino que en una especie de "síndrome de Estocolmo", como él mismo lo definiría, quiso intentar comprender sus motivaciones, para lo que viajó a las Montañas de Sidón a conocer a los responsables. Son magnéticas, y aún sobrecogen, las imágenes en las que Gurriarán les entrega un libro, mientras los encapuchados le amenazaban en todo momento con sus rifles kalashnikovs. ¿ Cual era el libro? el de Martin Luther King, una reflexión sobre el pacifismo y la inutilidad de la violencia con el que el periodista quería argumentar que  "La bomba más poderosa era el diálogo” Profundamente sensibilizado por el doloroso devenir de los armenios, se convertiría para siempre en uno de los principales valedores de este pueblo bíblico en Europa. Contaría su experiencia en el libro " La Bomba", que sería llevado al cine, y denunciaría el intento de exterminio de ese pueblo y su cultura de raíz cristiana, en un genocidio, aún no reconocido en el libro " Armenios", lo que provocaría fricciones con el gobierno turco 

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Gurriarán en una de sus entrevistas con los terroristas armenios                  

                                                                                

En 1983, recibió el premio Mariano José de Larra de Prensa Nacional y ocuparía cargos de responsabilidad en los servicios informativos de TVE  Desde 1989 hasta 1996, vivió un brillante período de corresponsal en Portugal que dejó para dirigió la 2 de Canal Sur, y al final de su carrera, fue su corresponsal en Bruselas. A su vuelta a Madrid, se le otorgó la dirección del Club de Prensa Internacional. Pocos años después, su frágil salud le retiraría del mundo mediático y se refugiaría en sus estudios, escritos y familia. 

       Foto Raúl Cancio

            Pueblo, en el que sería redactor, Subdirector y Director 

Gurriarán y Galicia

Gurriarán, hoy en el cuadro de honor de Valdeorreses Ilustres, apenas ejerció el periodismo en Galicia, salvo sus pinitos juveniles, pero siempre exhibió una galleguidad epidérmica. Además estuvo muy vinculado a la comunidad a través de su corresponsalía en Lisboa, donde conocería a su pareja, Helena, una fotógrafa portuguesa que permanecería a su lado hasta el final de sus días. Su marcha de Portugal fue muy sentida por la intelectualidad del país vecino y recogida como una noticia relevante. Se convertiría en un entusiasta del galaicolusismo cultural, del que siempre presumiría y participó activamente en los encuentros luso galaicos. En uno de ellos, deslumbraría por el intenso conocimiento de la figura de Camoens. Su discurso de investidura como miembro de mérito del Instituto de Estudios Valdeorreses (IEV) lo dedicó al humor gallego: "La retranca es gallega y celta, pero fundamentalmente ourensana"- afirmó entonces.  Cuentan los más cercanos que disfrutaba cuando en sus viajes intercontinentales coincidía con gallegos de la diáspora y se "arrancaba" a cantar, pues era un gran amante de la música gallega y sabía tocar la guitarra y el " pandeiro". 

Jamás perdió los lazos con su tierra natal, que visitaba con frecuencia y le gustaba colaborar, cuando sus ocupaciones se lo permitían, en los eventos culturales de su villa, O Barco de Valdeorras. Aurelio Blanco Trincado subraya que colaboró activamente con el IEV que le nombró "Miembro de Mérito. Estuvo presente en presentaciones de libros, conferencias, homenajes al dramaturgo Lauro Olmo y fiestas de las que fue pregonero, tanto patronales como gastronómicas como la Festa do Botelo. A Valdeorras dedicó discursos muy cuidados y siempre remarcaba la huella de Galicia en su periplo vital. Confesaba que nada le hacía descansar tanto, aliviar el estrés y recuperar fuerzas, que la cercanía del río Sil.

                                  As Mulleres do Monte1 001

                                                  Portada de As mulleres do monte.

Curiosamente, la última obra que escribió fue la única de su producción en lengua gallega. La publicó en 2015 en la Editorial Galaxia. El libro recoge sus íntimas vivencias de niñez en O Barco de Valdeorras, lugar de numerosos enfrentamientos entre guardias civiles y guerrilleros, a quienes popularmente se conocia como "fuxidos"  (huidos). Allí existían mujeres hacían tareas de enlace y colaboración con esta oposición armada al franquismo. Olvidadas mujeres represaliadas que fueron torturadas y perseguidas y que tuvieron que huir al monte y unirse a los "maquis". A  ellas se refiere Gurriarán dándole título a su libro, As mulleres do monte.. Un testimonio duro, valiente y reivindicativo de la memoria de las mujeres que sufrieron la represión franquista en los parajes en los que había nacido, Desarrollaba un exhaustivo trabajo de investigación histórico-periodística sobre un episodio luctuoso, pero condenado al olvido.

Tal vez fue un trabajo premonitorio que venía a cerrar el círculo mágico de su cuna, su vocación, su sensibilidad social y política, su carrera periodística y de escritor. Una obra rigurosa, y a la vez telúrica y emocional en lengua gallega, como despedida y legado a la tierra que el gran periodista José Antonio Gurriarán  –Gurri– llevaría siempre en su corazón.@mundiario

 

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