Horror en Tailandia: una grúa cae sobre un tren en marcha y deja decenas de víctimas

El siniestro, que ha causado al menos 32 muertos y más de 60 heridos, se suma a un patrón creciente de accidentes y pone en duda la seguridad de las grandes obras de infraestructura del país.
Descarrilamiento de un tren en un ambicioso proyecto ferroviario de Tailandia. / RR.SS
Descarrilamiento de un tren en un ambicioso proyecto ferroviario de Tailandia. / RR.SS

La tragedia ocurrida en la provincia de Nakhon Ratchasima, a unos 200 kilómetros al noreste de Bangkok, ha generado una profunda conmoción nacional. Una grúa utilizada en la construcción de un tramo elevado del futuro ferrocarril de alta velocidad se desplomó de forma repentina sobre un tren de pasajeros que circulaba por una vía convencional, lo que provocó el descarrilamiento de varios vagones y un incendio de grandes dimensiones.

El impacto fue inmediato y devastador, atrapando a decenas de personas en el interior del convoy. Según las autoridades sanitarias provinciales, el balance provisional asciende a 32 fallecidos y 64 heridos, siete de ellos en estado crítico, mientras que varias personas permanecieron desaparecidas durante horas tras el siniestro.

En el tren viajaban alrededor de 171 pasajeros, lo que da cuenta de la magnitud potencial de la catástrofe. Las imágenes difundidas por medios locales mostraban vagones volcados, estructuras metálicas retorcidas y columnas de humo elevándose desde el lugar del accidente, en una escena que ha sido descrita como una de las peores tragedias ferroviarias recientes en el país.

El accidente se produjo en un tramo del ambicioso proyecto ferroviario de alta velocidad que conectará Bangkok con Nong Khai, en la frontera con Laos, y que a largo plazo forma parte del corredor impulsado por China para unir el sudeste asiático con Kunming.

La obra, valorada en más de 11.839 millones de euros., se ejecuta en algunos puntos sobre líneas ferroviarias ya operativas, lo que añade complejidad técnica y riesgos adicionales. En este caso, la grúa —una estructura autoportante diseñada para avanzar junto a la construcción elevada— colapsó mientras el tren pasaba por debajo.

Las causas exactas del desplome aún están bajo investigación. El ministro de Transporte, Phiphat Ratchakitprakarn, ordenó una investigación inmediata para esclarecer responsabilidades técnicas y administrativas. Las autoridades ferroviarias han señalado que se examinará tanto la actuación del contratista principal, la empresa Italian-Thai Development, como la supervisión del diseño y la construcción, en la que participa una compañía china. El daño material al tren se ha estimado en más de 2.95 millones de euros, aunque el coste humano eclipsa cualquier valoración económica.

El suceso ha adquirido una dimensión política y social mayor debido a los antecedentes. En agosto de 2024, un túnel del mismo proyecto ferroviario colapsó en la misma provincia, causando la muerte de tres trabajadores.

Además, Italian-Thai Development estuvo implicada en la construcción del edificio de la Oficina Estatal de Auditoría en Bangkok, que se derrumbó durante un terremoto en marzo, con un saldo cercano al centenar de muertos. Estos episodios han alimentado la indignación pública y las críticas sobre la reiteración de accidentes graves vinculados a grandes obras.

El debate también se extiende al modelo de desarrollo de infraestructuras en Tailandia y al papel de los proyectos asociados a la iniciativa china de la Franja y la Ruta. Mientras el Gobierno defiende estas inversiones como clave para modernizar el país y mejorar su conectividad regional, los accidentes ponen de relieve las tensiones entre rapidez de ejecución, control de costes y estándares de seguridad.

La participación de empresas tailandesas y chinas en múltiples proyectos donde se han registrado incidentes ha incrementado el escrutinio público y mediático.

Desde Pekín, el Ministerio de Exteriores chino expresó sus condolencias y aseguró que sigue de cerca la investigación. Por su parte, la empresa contratista ha anunciado que asumirá el pago de indemnizaciones a las familias de las víctimas y los gastos médicos de los heridos, un gesto que, aunque esperado, no disipa las preguntas de fondo sobre cómo pudo ocurrir una tragedia de esta magnitud.

Más allá de las cifras, el accidente ha reabierto una discusión recurrente en Tailandia: la frecuencia de los siniestros laborales y de construcción en un país donde la aplicación de las normas de seguridad ha sido históricamente irregular. @mundiario

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