Feliz Navidad

Feliz 2022. / FrAn LaREo
Feliz Navidad. / FrAn LaREo
Cada 25 de diciembre un nacimiento nos alumbra, es el de Jesús de Nazaret.

"Las historias eran los verdaderos tesoros, pero los demás, entretenidos en cavar cada vez más profundo, no escuchaban. Cuando los viejos murieron, los jóvenes, ya maduros, habían alcanzado una profundidad inusitada y no se acordaban por qué su tribu habían dedicado el esfuerzo de varias generaciones a hacer aquel enorme agujero". Este es un apunte de un viernes de lluvias, un pequeño cuento de verdades a medias.

En la vida bordeamos muchos acantilados y precipicios sin conocer apenas nada sobre la erosión, las fallas o el riesgo. El ser humano tropieza una y otra vez en sus propias confusiones, en la desatención al entorno, en la incomprensión de lo próximo, de lo disfrutable, en la desesperanza, en soledad. Y, a veces, en no pocas ocasiones, cuando se intenta rectificar ya no resulta adecuado, posible o satisfactorio.

Un anciano pescador de la playa de Arealonga, en Chapela, repetía con frecuencia: "Y ahora, que comprendo que es demasiado tarde, parece haber tiempo sobrado para todo." 

El pesimismo existencial deriva de la capacidad de pensar, si quieren, de pensarse en un contexto y en unas circunstancias. 

En una metáfora a la altura de su talento, en esos juegos maravillosos de palabras y pensamientos, verdaderos laberintos verbales, irónicos y bidireccionales, Jorge Luis Borges decía que "a Jesús, como a todos los hombres, le ha tocado vivir la peor época de la historia". El genio ciego buscaba la luz del entretenimiento para responder a sus propias dudas. El autor argentino no se inventa, se cuenta a sí mismo, como un viejo marinero de las Rías Baixas. Todo puede resultar el reflejo de un hastío, salvo que se revoque la interpretación hasta el vislumbre de una filosofía pareja a la edad, pero nunca al desistimiento.

"Lo que hace un hombre es como si lo hicieran todos los hombres. Por eso no es injusto que una desobediencia en un jardín contamine al género humano; por eso no es injusto que la crucifixión de un solo judío baste para salvarlo. Yo soy los otros, cualquier hombre es todos los hombres." Borges se abunda a sí mismo, requiebra en tango literario, eleva el tono y se iguala al anciano gallego, le presiente y le acredita como uno más igual así mismo, y en este presente reman juntos en un mundo global en el que los otros parecen no existir más que virtualmente, apantallados, acobardados por un cruel e invisible virus.

Nos rescatan la cultura, la posibilidad de pertenencia a una sociedad, a un lugar, a una forma de ser y entendernos a nosotros mismos y a los demás. De comprender por qué debemos ahondar en el agujero que nos legó nuestra tribu, para asimilar por qué los otros pueblos han hecho los suyos. Puede que todos estemos equivocados, que no discernamos, pero no estaremos solos, y esta es ya una gran victoria.

Cada 25 de diciembre un nacimiento nos alumbra, es el de Jesús de Nazaret. Lo quieran o no, lo nieguen o no, lo acepten o no, es el hecho más trascendente a escala intelectual, espiritual, ideológica e incluso artística que ha conocido la cultura occidental. Su filosofía humana, de comunidad, goza de la vigencia que propugnaron Buda o Mahoma, que entendieron Borges y mi abuelo Nés, el patrón de Arealonga, el que me enseñó que desde el lugar más pequeño del mundo puede admirarse todo el universo.

Un abrazo. Feliz Navidad. @AlbrtoBarciela en @mundiario