Doñana: un oasis en declive cuya conservación es clave para la biodiversidad europea
Doñana, el emblemático parque nacional del sur de España, se encuentra en una encrucijada crítica. Durante décadas, este humedal ha sido refugio invernal de cientos de miles de aves acuáticas procedentes de Europa y África. Sin embargo, la combinación de sequías severas, el cambio climático y la sobreexplotación del agua para la agricultura y el turismo han llevado a este espacio protegido al borde del colapso ecológico.
Un estudio reciente liderado por Miguel de Felipe, investigador de la Estación Biológica de Doñana del CSIC, pone de manifiesto el impacto devastador que tiene el deterioro de este ecosistema para la biodiversidad europea.
Según los datos recopilados durante casi 40 años de censos de aves, el estado de Doñana no solo afecta a las especies que lo visitan, sino también a los ecosistemas de los países de origen de estas aves, como Alemania, Dinamarca y Noruega.
"Cuando Doñana atraviesa un mal año, las aves no tienen otro lugar comparable donde alimentarse", advierte De Felipe. Esto resulta en una mayor mortalidad y un debilitamiento físico que afecta sus ciclos reproductivos al regresar al norte. Algunas especies, como el alcotán, ya han dejado de nidificar en la zona.
Un 60% de las lagunas han desaparecido
El parque ha perdido más del 60% de sus lagunas temporales, y la última laguna permanente, Santa Olalla, lleva tres años consecutivos secándose. Entre las principales causas están la reducción de precipitaciones por el cambio climático y la extracción masiva de agua subterránea para cultivos intensivos de fresas y frutos rojos, así como el impacto del turismo en áreas cercanas como Matalascañas.
Esta situación no solo afecta a Doñana, sino que resalta su papel único e insustituible. "Ni la Albufera de Valencia, ni el Delta del Ebro, ni otros humedales europeos pueden suplir su función", subraya el investigador.
Doñana es Patrimonio Mundial de la UNESCO y un ejemplo de colaboración internacional en conservación. En los años 60, iniciativas como la campaña noruega “Una corona, un ganso” permitieron salvar este espacio. Hoy, De Felipe apela a esa misma responsabilidad global para revertir el declive.
La rehidratación artificial
Entre las soluciones planteadas se encuentran el control de los acuíferos, la rehidratación artificial, como ya ocurre en Las Tablas de Daimiel, y un cambio en las políticas de gestión del agua. "Esto no es un problema sin solución; es una cuestión de voluntad", insiste el científico.
A pesar de los desafíos, aún hay esperanza. Doñana sigue siendo un refugio para especies amenazadas como el lince ibérico y la cerceta pardilla, y conserva una resiliencia que podría ser clave para su recuperación. Sin embargo, el tiempo apremia. "Si este último refugio desaparece, muchas especies lo tendrán muy crudo", concluye De Felipe. @mundiario



