Detrás de cada huella está La Oveja Roja
Hay vidas que pasan de largo sin vivir un solo segundo… No quiero entretenerme en palabras, quiero ir un paso más allá.
El tic tac me despertó buscando palabras al otro lado.
La oveja roja salió de la manada.
La oveja roja vive sin pedir nada a cambio, salvo respeto y sinceridad. Comprende las reglas y sigue el juego de la vida.
Si uno compra lotería sabe que es cuestión de una bola entre cientos, de una probabilidad entre millones y, aunque viva el sueño de ganar, sabe que la bola rueda y rueda en el bombo de la fortuna sin ninguna probabilidad de tocar el pellizco de algo que muchos llaman fortuna. La fortuna es tenerlo todo, pero saber disfrutar de la nada; esa es la vida plena.
Mirar la vida en ojos ajenos, caminar en una dirección sin importar la distancia que tienes por delante. Los retos personales y profesionales son los que alimentan los sueños e iluminan las arrugas de la felicidad. Hay que saber parar y detener el tiempo, saborear la vida aunque solo tengas un segundo para ello.
Hay vidas que pasan de largo sin vivir un solo segundo …
No quiero entretenerme en palabras, quiero ir un paso más allá.
Una oveja roja se enamora, siente y vive con la sensibilidad a flor de piel, llora y ríe con la misma facilidad que un niño. Inocentes sentimientos.
Vive los sentimientos aunque no siempre los expresa porque está condicionada por un pasado vivido que puede condicionar el futuro.
La sangre de la oveja roja borbotea a la velocidad de su corazón: ese que manda, ese que se mantiene vivo aun cuando el cuerpo fallece. Una oveja respeta la vida, los ciclos y el destino. Lo malo de morirte de amor es que no te mueres.
Como dijo el Principito: "Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los otros. Si consigues juzgarte rectamente es que eres un verdadero sabio".
Nada más hermoso es despertar y encontrar la mirada cómplice que sin palabras llena cualquier silencio: eso es amor. Cualquier palabra destruiría un momento tan especial y cómplice, es por ello que la oveja roja ha de escuchar en silencio y vivir el reflejo del mundo en sus ojos.
Lo peor y lo mejor del amor es el compromiso, sin curas ni jueces, compromiso de palabra, de beso firme y mano segura.
El compromiso mal entendido es letal, es muerte lenta. Te duerme porque piensas que todo está hecho, que ya nada volverá atrás, pero es uno mismo el que pone fin al reflejo del mundo en los ojos ajenos.
Juzgar sin conocimiento es responder a impulsos cobardes que solo se curan con la complicidad por encima del compromiso y la palabra sellada en cada beso.
La palabra por encima del compromiso es el amanecer de los amantes, es el abrigo en el silencio de la noche fría. La oveja roja se cobija en palabras, pero ha de acariciar los hechos.
La oveja roja pide perdón y permiso para seguir el camino. Si hay que dar un paso atrás te lleva de la mano en el delicioso camino y así llegar al final vivos.
Una misma ola rompe en dos orillas,
la alumbrada por si sola,
la alumbrada por bombillas.
“ Olas de cresta roja que iluminen orillas “ … ¡
Yo quiero, cuánto te quiero. Tú puedes y nosotros seremos, vosotros veréis y ellos lo saben.