Detienen a una mujer que usó IA para modificar su imagen y estafar a más de 300 hombres

La acusada, una joven de 26 años, conseguía fotos y vídeos de contenido sexual de las víctimas y luego los chantajeaba. Su actividad ilícita le reportó 16.300 euros en apenas ocho meses.
Un agente de la Policía Nacional. / RR SS.
Un agente de la Policía Nacional. / RR SS.

Con un simple teléfono móvil, un aro de luz, aplicaciones de retoque fotográfico y herramientas de inteligencia artificial, una mujer de 26 años logró crear un personaje ficticio en Instagram que engañó a 311 hombres de toda España. Usando fotos y vídeos manipulados, acumuló más de 13.000 seguidores en la red social, donde ofrecía servicios sexuales que nunca cumplía o extorsionaba a sus víctimas con imágenes íntimas obtenidas bajo engaño. Su actividad ilícita le reportó 16.300 euros en apenas ocho meses.

El caso salió a la luz pública este viernes, aunque la detención se produjo en junio pasado en una pequeña localidad de Gipuzkoa, donde residía con su hijo de cuatro años en condiciones de insalubridad. Según fuentes de la Policía Nacional, la joven utilizaba tres métodos para obtener dinero: fingir ser prostituta y cobrar pagos adelantados, ofrecer suscripciones a un canal de contenido sexual que no existía, y, sobre todo, extorsionar a hombres con imágenes comprometedoras que obtenía manipulando su confianza.

Amenazaba con difundir imágenes de las víctimas

La mujer adaptaba su modus operandi según las características de sus víctimas. En algunos casos, se hacía con imágenes íntimas a través de conversaciones directas o videollamadas en Instagram, que luego grababa sin el conocimiento de los hombres. Posteriormente, amenazaba con difundir las imágenes entre los contactos de estas personas si no pagaban sumas que variaban entre 50 y 300 euros.

"Estudiaba cuidadosamente a cada víctima y su entorno", señalaron los investigadores, destacando la precisión con la que seleccionaba sus objetivos.

El perfil en Instagram, con más de 13.000 seguidores, fue clave para el éxito de la estafa. La joven utilizaba filtros, retoques y herramientas de inteligencia artificial para modificar su cuerpo digitalmente y hacerlo más atractivo. Según los agentes, no contaba con grandes recursos ni conocimientos técnicos avanzados, lo que demuestra cómo el acceso a tecnologías accesibles ha democratizado el cibercrimen.

Nueve denuncias y 25 víctimas

La primera denuncia fue presentada en Málaga a finales del año pasado, y posteriormente se sumaron casos similares en San Sebastián, lo que permitió a los equipos de ciberdelincuencia de ambas ciudades unir fuerzas en la investigación.

Hasta ahora se han presentado nueve denuncias, aunque hay al menos 25 víctimas más que aún no lo han hecho por vergüenza. “El miedo al juicio social dificulta que muchas víctimas denuncien”, explicó uno de los agentes.

En el domicilio de la detenida, los investigadores encontraron evidencias incriminatorias, como las cuentas desde las que contactaba a las víctimas y más de 3.500 conversaciones en diversas plataformas. Sin embargo, no hallaron equipos sofisticados: toda la operación se llevaba a cabo con un móvil, una buena iluminación y aplicaciones accesibles. "Es una artesana del cibercrimen", concluyen los expertos, destacando que actuaba sola y sin un equipo organizado detrás.

Aunque la joven fue puesta en libertad provisional tras ser imputada por un delito de extorsión, el caso ha generado un debate sobre la facilidad con la que cualquier persona puede cometer delitos graves utilizando herramientas tecnológicas básicas. “Las debilidades humanas nos hacen a todos vulnerables: creemos que consumimos internet y es internet el que nos consume a nosotros”, reflexiona uno de los investigadores. @mundiario

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