España se hace mayor y su envejecimiento va a traer consigo numerosas enfermedades

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La tendencia salta a la vista. / udmficmenorca.wordpress.com

Los tratamientos prescritos se verán aumentados y, a su vez, el riesgo de hacer un mal uso de los mismos. Los profesionales de la salud debemos ponernos manos a la obra.

España se hace mayor y su envejecimiento va a traer consigo numerosas enfermedades

En 2017 se va a producir en España un hecho insólito. Por primera vez en la historia, habrá más muertes que nacimientos. Estas son las proyecciones de población para el periodo 2013-2023 elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística.

España no sólo envejece, sino que detiene su crecimiento. Estamos perdiendo la capacidad de renovación de la sociedad. ¿Y por qué se está produciendo esto? El descenso en el número de nacimientos es consecuencia de varios factores, entre ellos: la inserción de la mujer a la vida laboral, el retraso de la edad a la hora de tener el primer hijo (como consecuencia de esa inserción laboral), la poca o nula posibilidad de conciliar vida familiar y laboral (lo que hace que muchas mujeres se planteen seriamente no tener hijos, para no tener que renunciar a desarrollarse profesionalmente), y la crisis económica y social que nos está tocando vivir (un hijo es un gasto más,  y bastante cuantioso, en la economía familiar).

Una consecuencia directa de esta situación, es el envejecimiento de la población. Vivimos más años, pero ¿con qué calidad de vida? El ser humano es una máquina, y las máquinas con el paso del tiempo, empiezan a fallar. Luego el ser humano, a medida que envejece, empieza a padecer una serie de enfermedades que le hacen ser vulnerable y dependiente. Si ya de por sí, estar enfermo es un problema, saber entender y manejar tu enfermedad a medida que envejeces, se convierte en una tarea muy dura. Tu cuerpo no reacciona de la misma manera. No te recuperas de los achaques con la misma facilidad. Poco a poco vas necesitando más ayuda.

Al envejecer, nuestro organismo empieza a dar fallos. Tenemos dificultades para asimilar la glucosa de los alimentos (Diabetes tipo 2), perdemos el control de nuestro corazón y nuestras arterias (Hipertensión Arterial, Insuficiencia Cardíaca), tenemos fallos a la hora de coordinar movimientos (Parkinson), olvidamos tareas cotidianas (Alzheimer), nos volvemos más sedentarios (Obesidad) y dejamos de lado nuestro propio cuidado (Riesgo de Infecciones). Con un poco de suerte, al envejecer sólo tenemos un fallo en nuestro organismo. Sufrimos una única patología que, gracias al avance de la farmacoterapia, podemos irla manteniendo bajo control. Pero esto es un hecho aislado, raramente ocurre. Por regla general, al envejecer nuestros fallos se multiplican y empezamos a sufrir los signos y síntomas de un cuadro pluripatológico.

Como ya he dicho anteriormente, el avance farmacoterapéutico que tenemos en estos momentos es muy amplio. Hoy en día existe, casi, una medicación para cada enfermedad. Así que, podemos estar contentos, envejecemos pero podemos tratarnos, podemos mejorar nuestra calidad de vida. Pero, ¿qué ocurre si ese envejecimiento que sufrimos no nos permite cuidar de nosotros mismos? La respuesta es bien sencilla, hay que pedir ayuda.

Es en este punto en el que se activan todos los recursos de nuestra sociedad. Los profesionales de la salud velan por nuestro bienestar y se ponen al servicio de la sociedad con el fin de satisfacer sus demandas. Uno de esos profesionales que está empezando a demostrar toda su capacidad, es el Farmacéutico Comunitario. La farmacia está sufriendo una transformación adaptada a los tiempos que nos toca vivir. Poco a poco la farmacia de los servicios profesionales se está convirtiendo en una realidad. Gracias a servicios como los SPD (Sistemas Personalizados de Dosificación) o, el recientemente presentado RUM (Revisión del Uso de la Medicación), el farmacéutico se está convirtiendo en una pieza clave para la mejora de la eficacia farmacoterapéutica. Por nuestra cercanía y confianza con el paciente, podemos llevar a cabo labores asistenciales esenciales para el buen funcionamiento de la vida. Estos servicios están enfocados a aquellos pacientes polimedicados que tienen problemas con su medicación. Estos problemas pueden ser debidos al gran número de pastillas que deben tomar a lo largo del día, errores de administración debido al gran parecido entre envases o bien debido a que, por su propia patología, confunden y/u olvidan tomar su medicación. Estos servicios son capaces de mejorar la adherencia al tratamiento y aumentar la eficacia farmacoterapéutica. Son trabajos interdisciplinares, donde se trabaja mano a mano con otros profesionales sanitarios (médicos, enfermeros, trabajadores sociales, etc).

El valor de estos servicios está más que demostrada. Se trata de una gran labor llevada a cabo por unos grandísimos profesionales sanitarios.  Nos debemos a nuestros pacientes y es por ellos por los que debemos seguir avanzando. ¡Acompáñanos!

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