Cuando los centros educativos regalan notas finales para matricular más alumnos

Fracaso educativo/elsabucazo.com
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La mayoría de los centros educativos públicos y concertados en nuestro país suben las notas de sus alumnos para asegurar un incremento de matrículas.

Cuando los centros educativos regalan notas finales para matricular más alumnos

  Desde que se derogara la Ley de Villar Palasí en Educación, el fracaso educativo se ha convertido en un gran negocio: gestoras educativas, gabinetes psicopedagógicos, idiomas, capacitaciones para los idiomas, másteres de profesorado, másteres de nuevas tecnologías, clases particulares, academias privadas y una inflación de universidades privadas, además de las públicas, constituyen un mercado tentador que genera mucho dinero curso tras curso.

  Los centros privados, concertados y públicos compiten por matricular el mayor número de alumnos y de mejores capacidades cada año. Las ofertas educativas se inspiran no en la calidad y preparación del profesorado, sino en el uso de nuevas tecnologías, en el plurilingüismo o en innovaciones metodológicas. El problema verdadero comienza cuando esta oferta se traduce en una sibilina forma de rebajar objetivos y niveles de aprendizaje para satisfacer a las familias, obteniendo así un aumento de la matrícula al año siguiente.

 No importa ya la capacidad de exigencia y autoexigencia de los alumnos, sino que los resultados sean numéricamente los más rentables para que los estudiantes puedan acceder sin problema a las carreras universitarias que desean. Personalmente me consta que los contenidos de Bachillerato se están rebajando para que familias y alumnos vivan los últimos meses de esfuerzo académico e intelectual del Bachillerato en un acomodado y flexible estudio.

  Injustificadamente se suben además las calificaciones en muchos claustros de profesores con el fin de evitar la fuga de alumnos al curso siguiente. En mi ciudad sucede y en la de al lado, y en todas las ciudades de España. Solamente hace falta ver los informes PISA para comprobar la indigencia intelectual y cultural en la que vivimos. Lo importante es la nota, lo importante es poder acceder a una serie de universidades y facultades que están viviendo ya la relajación y la pasividad de los alumnos que vienen del Bachillerato. Sí, negamos la mayor. Las notas de muchos centros no se corresponden con el trabajo ni el sacrificio de sus estudiantes, pero subiendo estas notas y rebajando los contenidos se asegura la clientela.

  Los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad tampoco ayudan a desenmascarar esta realidad tóxica. Basta con saber que apenas se tienen en cuenta criterios ortográficos y expresivos en estos exámenes. La media de notas mejora si el alumno ha obtenido una buena calificación en su Bachillerato y, puesto que las familias pueden elegir centro, solamente deben averiguar qué instituto público o concertado va a asegurar a sus hijos unas notas óptimas en la Evaluación Final, lo merezcan o no lo merezcan, hayan o no hayan aprendido. Así nos va.

Buenas noches y buena suerte.

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