Collserola ante la peste porcina: un hallazgo de 50 jabalíes muertos y la carrera por contener el brote
La confirmación de nueve casos positivos de peste porcina africana (PPA) en jabalíes de Collserola ya tensionó un operativo de alto riesgo. Un día después, los equipos desplegados han localizado unos 50 jabalíes muertos dentro de la zona delimitada de vigilancia, un dato que no implica que todos estuvieran infectados, pero que permite dimensionar la magnitud del problema.
Como explicó el inspector jefe de Agentes Rurales, Josep Antoni Mur, las muestras deben pasar por el laboratorio de referencia del Ministerio de Agricultura antes de atribuir nuevos contagios.
El simple hecho de que tantos cadáveres aparezcan en una zona delimitada por el foco inicial obliga a considerar escenarios de propagación rápida. La PPA no afecta a humanos, pero es letal para cerdos domésticos y salvajes, con un impacto devastador para la ganadería.
El operativo reúne a más de 400 efectivos entre la UME, Guardia Civil, Mossos, agentes rurales y equipos de desinfección. La primera tarea consiste en peinar la zona desde el punto cero —Bellaterra, en Cerdanyola del Vallès— mediante barridos intensivos en cuadrículas de unos 300 metros cuadrados cada una, asignadas a unidades específicas. El objetivo es localizar a los animales muertos y determinar si hospedan el virus.
La estrategia de contención combina dos herramientas clave: barreras químicas (repelentes) instaladas en pasos de fauna y barreras físicas en túneles bajo autopistas y carreteras fronterizas.Los Mossos d’Esquadra, por su parte, vigilan los pasos elevados, buscando cortar cualquier escape que facilite la dispersión de los animales. El mensaje es claro: evitar que ejemplares potencialmente infectados atraviesen los anillos sanitarios.
La logística invisible: detección, transporte y análisis
Las autoridades catalanas esperan la orientación técnica de la Comisión Europea y del Ministerio de Agricultura sobre los métodos de captura y sacrificio. Esto incluye el uso de trampas de captura masiva, recorridos predeterminados y protocolos específicos de abatimiento, todos diseñados para minimizar la dispersión biológica.
La prioridad no es reducir la población por razones ecológicas, sino evitar que el virus avance hacia áreas rurales interiores. Mur advierte de que el peor escenario sería la expansión hacia el norte, en dirección a Matadepera, desde donde el virus podría penetrar hacia el centro de Cataluña. El litoral y la ciudad de Barcelona actúan, por el contrario, como barreras naturales hacia el sur.
El proceso de campo es más delicado de lo que aparenta. Perros especializados en detectar venenos y cadáveres buscan cuerpos de jabalíes, pero sin tocarlos, ya que se convertirían en vectores pasivos. Una vez localizado un ejemplar, se transporta en un vehículo sellado y desinfectado, y el cadáver es embolsado de acuerdo con protocolos de bioseguridad para su análisis.
El capitán David García, responsable de la Unidad Cinológica de la Guardia Civil, ha explicado que intentarán localizar el máximo posible de los jabalíes que estén infectados. Para ello, el protocolo es estricto: desde desinfección hasta traslado. “Hemos descubierto que los jabalíes no se han movido a otro sitio a buscar comida”, agregó.
Esta circunstancia favorable —ausencia de migración masiva— permite contener el virus dentro de un perímetro estable.
En Cataluña han encontrado otros 10 jabalíes muertos. Las autoridades tienen que comprobar ahora si estaban infectados con la peste porcina africana.
— Telediarios de TVE (@telediario_tve) December 3, 2025
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Un brote contenido… por ahora
A nivel sanitario, el brote se circunscribe al entorno natural. A nivel económico, el riesgo es sistémico. Más de 40 países extracomunitarios han prohibido temporalmente la importación de carne porcina española, entre ellos mercados tan relevantes como Filipinas, Estados Unidos, Japón y México. El Gobierno catalán ha anunciado una línea de ayudas directas de 10 millones de euros, ampliables a 20 millones, y se estudian vías de financiación europea.
Lo paradójico es que, por ahora, no se ha contabilizado un impacto directo sobre granjas, restaurantes o comercios del área afectada. La situación es preventiva, pero es precisamente en esa fase cuando los daños comerciales son más inciertos. La volatilidad del mercado internacional de carne depende menos de la realidad sanitaria que de la percepción de riesgo.
Aunque la PPA no infecte a humanos, nuestra presencia puede desplazar el virus. La Consellera de Interior, Nuria Parlon, ha pedido a la población evitar el acceso recreativo a las zonas boscosas de la franja de 6–20 km, especialmente ante puentes y festividades. No se trata de miedo, sino de prevención: unas botas impregnadas de partículas virales pueden convertir un paseo casual en un vector de transmisión que alcance granjas comerciales.
Las autoridades han logrado contener el virus dentro de un radio inicial de 6 kilómetros, pero el operativo continúa, con revisión diaria del terreno. Collserola alberga alrededor de un millar de jabalíes, en un entorno urbano que concentra tres millones de habitantes. Esta combinación convierte el brote en un desafío sanitario de alta complejidad. @mundiario


