España se prepara para lo peor ante el avance de la peste porcina africana
El brote de peste porcina africana (PPA) detectado en nueve jabalíes del parque natural de Collserola ha activado todas las alarmas del sector porcino español. Tras tres décadas libre de esta enfermedad altamente mortal para los animales —aunque inocua para los humanos—, el país se enfrenta a un punto de inflexión sanitario, comercial y económico. Productores, industrias cárnicas y exportadores sienten que el tablero se ha movido de golpe: lo que hasta la semana pasada era un riesgo teórico se ha convertido en un factor de incertidumbre real que amenaza a una de las grandes potencias mundiales del porcino. La frase que resume el sentimiento dominante la pronuncia Jesús Pérez, director de Asici: “Esperamos lo mejor, pero nos preparamos para lo peor”.
La dimensión del desafío se palpa tanto en granjas como en mercados. Aún sin contagios detectados en explotaciones y con 39 granjas dentro del perímetro de seguridad libre de virus, la inquietud no deja de crecer. La volatilidad ha hecho acto de presencia: Mercolleida registró una caída de 10 céntimos por kilo en el precio del cerdo, la mayor desde la llegada del euro. El golpe fue inmediato y simbólico, porque señala que la mera sospecha de una crisis —sin un solo cerdo doméstico contagiado— es suficiente para alterar un sector acostumbrado a navegar ciclos, pero no terremotos sanitarios.
Mientras tanto, las organizaciones agrarias no ocultan el temor a que este sea el inicio de una etapa complicada. Recuerdan que España ya vivió brotes de peste porcina clásica en los noventa, y que de aquellas crisis nació un modelo de bioseguridad que hoy es referente internacional. Pero ese legado no evita la realidad: un solo caso confirmado fuera del perímetro, un solo símbolo de expansión, podría redibujar el mapa exportador del país.
Las exportaciones, el talón de Aquiles
España exportó 8.800 millones de euros en productos porcinos en 2024, y un tercio de esos destinos —sobre todo fuera de la UE— ha cerrado ya sus fronteras. México, Brasil o Japón, entre otros, han activado prohibiciones automáticas al detectar un brote, aunque sea en fauna silvestre. Para un sector que vende a más de 100 países, la sombra de la sobreproducción y el hundimiento de precios se cierne con fuerza.
Dentro de la Unión Europea, las reglas son distintas: se aplica la “regionalización”, que permite seguir exportando siempre que el producto proceda de zonas libres del virus. Ese blindaje es una tabla de salvación para el sector, que ve cómo parte del comercio internacional se mantiene en pie gracias a la regulación europea. Fuera de ese paraguas, sin embargo, el veto es contundente.
China da aire, pero no despeja el horizonte
El anuncio de China —que mantendrá abiertas sus importaciones salvo para el producto procedente de Barcelona— ha sido recibido como una bocanada de oxígeno. El gigante asiático representa más del 40% de las exportaciones extracomunitarias. Pero esa buena noticia no compensa el cierre de otros mercados clave, especialmente Japón y México, donde el ibérico tenía una presencia creciente y estratégica.
El sector sabe que recuperar un mercado es mucho más difícil que perderlo. Años de campañas, relaciones institucionales y acuerdos comerciales pueden desmoronarse en cuestión de días. Por eso, la diplomacia española trabaja contrarreloj para que más países se sumen a la regionalización.
El ajuste que nadie quiere nombrar
Según señala EL PAÍS, a corto plazo, los precios serán la válvula de escape. A medio, la reducción de la cabaña parece inevitable si el bloqueo persiste. Nadie quiere pronunciarlo en voz alta, pero todos lo asumen. La incertidumbre envuelve a todo el sector: no se sabe cuántos países aplicarán finalmente la regionalización ni cuánto durará el impacto sanitario.
Para que España vuelva a declararse libre de PPA deben pasar 12 meses sin un solo caso positivo. Es un horizonte largo, demasiado largo para un sector que mueve miles de millones y que opera con márgenes ajustados. Aunque la reacción de las autoridades ha sido rápida y las medidas de bioseguridad son de alto nivel, el sector se prepara para un año extremadamente complejo. @mundiario



