Rodalies se queda sin servicio: suspendidos todos los trenes de cercanías en Cataluña

La Generalitat ha decidido este sábado suspender de forma total e indefinida el servicio de Rodalies y trenes regionales en toda la comunidad, tras constatar que no se puede garantizar la seguridad de la red ferroviaria.
Rodalies. / Gencat.
Rodalies. / Gencat.

La Generalitat de Cataluña ha decidido este sábado suspender de nuevo de forma total e indefinida el servicio de Rodalies y trenes regionales en toda la comunidad, tras constatar que no se puede garantizar la seguridad de la red ferroviaria. La medida se ha adoptado después de una reunión de urgencia entre la Generalitat, Renfe y Adif, en plena escalada de una crisis ferroviaria iniciada el martes con el accidente mortal de Gelida (Barcelona), donde un maquinista perdió la vida al caer un muro de contención sobre un convoy.

Durante las horas en las que el servicio se reanudó parcialmente este sábado, el sistema de cercanías vivió una jornada de caos, con solo cuatro líneas operativas, múltiples interrupciones, servicios alternativos improvisados y mensajes contradictorios por parte de las distintas administraciones implicadas, lo que generó una fuerte confusión entre los usuarios.

La Generalitat había reclamado ya al mediodía la suspensión total del servicio mientras no se completaran nuevas revisiones de la infraestructura. Finalmente, se permitió que los trenes en circulación llegaran a destino y, a partir de ese momento, se decretó el cierre completo de la red.

Una crisis abierta tras el accidente de Gelida

El consejero de Presidencia, Albert Dalmau, calificó la situación de Rodalies como “excepcional y sin precedentes” y admitió que una red con problemas estructurales acumulados durante años no puede recuperarse “con milagros”. Dalmau compareció junto a la consejera de Territorio y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, mientras en estaciones como Sants ya se impedía el acceso de pasajeros a los andenes de Rodalies y Regionales.

El accidente de Gelida obligó el miércoles a una primera suspensión total del servicio. El jueves, los maquinistas protagonizaron un plante al considerar que no se garantizaban las condiciones de seguridad. El viernes se reanudó parcialmente la circulación, pero un nuevo desprendimiento en Blanes —sin heridos— volvió a disparar las alarmas y derivó en la decisión de este sábado de paralizar de nuevo toda la red.

Confusión institucional y mensajes contradictorios

La gestión de la información ha sido uno de los principales focos de crítica. De madrugada, la Generalitat informó de que Renfe y Adif le habían comunicado su “incapacidad” para operar el servicio en toda la red. Sin embargo, horas después se reabrió parcialmente la circulación, sin un esquema claro y con múltiples restricciones.

Renfe sostiene que trabajó durante toda la noche para intentar ofrecer servicio ferroviario y que decidió a las siete de la mañana reactivar parcialmente la red, complementándola con autobuses en los tramos no operativos. El director de relaciones institucionales de la operadora, Antonio Carmona, pidió disculpas y aseguró que la empresa trabaja para “recuperar la confianza de los usuarios”, aunque evitó concretar cuántas personas se verán afectadas.

Comité de crisis y exigencias de gratuidad

A lo largo de la mañana se celebró una nueva reunión técnica con cerca de una treintena de responsables de la Generalitat, Renfe, Adif, Mossos d’Esquadra, Protección Civil y el Servicio Meteorológico de Cataluña. También participaron por videoconferencia el presidente de Adif, Marcos de la Peña; el de Renfe, Álvaro Fernández, y el secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano.

En ese encuentro, la Generalitat exigió la gratuidad del servicio durante el periodo de crisis, mientras se realizan revisiones exhaustivas de la infraestructura con equipos de ingenieros geotécnicos para evaluar el riesgo de nuevos desprendimientos, agravado por las previsiones de lluvia.

Protestas de maquinistas y malestar ciudadano

Los maquinistas mantienen una fuerte indignación por el estado de la red. Decenas de ellos se concentraron el viernes en la estación de Sants para denunciar que se intenta restablecer la circulación sin resolver los problemas de seguridad. El accidente de Gelida, que dejó un maquinista muerto y cerca de 40 heridos, ha actuado como detonante de un conflicto larvado desde hace años.

La crisis también ha provocado una reacción política. El presidente de Junts, Carles Puigdemont, ha cargado duramente contra la gestión del Govern: “Incompetentes y sin competencias. El resumen del gobierno del PSC”, escribió en redes sociales.

La suspensión total de Rodalies deja en evidencia la fragilidad del sistema ferroviario catalán, sometido a una combinación de infraestructuras envejecidas, falta de inversiones sostenidas y una gestión compartida que complica la toma de decisiones en situaciones de emergencia. Mientras continúan las inspecciones y no haya garantías de seguridad, la normalidad en las cercanías catalanas sigue sin fecha de regreso. @mundiario

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