Un año después del tiroteo en Orlando, la tolerancia parece ganar la batalla

Carteles en honor a las víctimas de Orlando. The Stranger.
Carteles en honor a las víctimas de Orlando. / The Stranger.

En su semana de aniversario y del orgullo gay, miles en EE UU aún recuerdan el atentado que dejó a todos paralizados por la muerte de 49 víctimas.

Un año después del tiroteo en Orlando, la tolerancia parece ganar la batalla

Por estas mismas fechas, en Orlando (EE UU) ocurrió una tragedia dentro del club Pulse en donde un simpatizante yihadista acabó con la vida de 49 personas solo por identificarse como homosexuales. Sin embargo, a pesar del terror y el dolor, los responsables del ataque pueden olvidarse de su objetivo, ya que gracias a eso, miles han llamado a la tolerancia y al respeto.

El 12 de junio del 2016 ocurrió la tragedia que derivó en un tiroteo que dejó el mayor saldo de muertos que EE UU ha visto. También se convirtió en el mayor ataque contra los homosexuales de toda la historia que reafirmó el peligro que representa el Estado Islámico.

El atacante era Omar Mateen, que asistió al club gay que se había convertido en un centro de reunión y protección para la comunidad LGTB. Lo interesante de todo el horrendo caso, es que Mateen, que juró lealtad al Estado Islámico, era un hombre que tenía dudas sobre su sexualidad y no se sentía seguro, ni contento con eso.

Lo que hizo el estadounidense de origen afgano de 29 años, causó un gran dolor, pero también llamó la atención de la sociedad y las implicaciones que pueden tener algunas personas. No se trata de discriminar, sino de ser cuidadoso y saber observar las señales.

Ayer, con motivo de recordar a las víctimas cientos se reunieron en Pulse para dejar mensajes y elevar palomas blancas al cielo como un sentido homenaje a sus amigos, compañeros y familiares. Como en todo lo malo, siempre hay algo bueno; luego del tiroteo y los posteriores sucesos, los ciudadanos de Orlando, se han convertido en personas más tolerantes y respetuosas con los colectivos LGTB; muchos han salido del armario y son aceptados por sus amigos y familiares.

Una batalla que sin duda, ganaron los ciudadanos de Orlando por dejar que el respeto y el amor se impusieran al miedo y el terrorismo. A pesar de esto, las personas están más alerta, las reuniones ocurren en casa de los amigos, los colectivos se reúnen masivamente y los cuerpo de seguridad vigilan sin descanso para evitar que un suceso similar pueda ocurrir.

Un año después del tiroteo en Orlando, la tolerancia parece ganar la batalla
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