Los trastornos alimentarios han repuntado tras la pandemia de la Covid-19
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) han experimentado un alarmante incremento en España desde la pandemia de la Covid-19, agravados por el desconocimiento generalizado y la obsesión social con el peso y el índice de masa corporal (IMC).
Según datos recientes, alrededor del 9% de la población mundial sufre algún tipo de TCA, lo que representa a unos 70 millones de personas. En España, la pandemia ha disparado los casos en un 20%, elevando la prevalencia en la población femenina del 5% al 10%.
Aunque la anorexia y la bulimia son los trastornos más conocidos, persisten muchos mitos y desinformación. Por ejemplo, la bulimia no siempre implica vómitos; algunas personas utilizan otros métodos de purga o compensación. La anorexia atípica, reconocida en el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), afecta a individuos con un peso acorde o superior al normopeso, pero que presentan los mismos temores y restricciones alimentarias que la anorexia nerviosa clásica.
Esta desinformación tiene graves consecuencias. Muchas personas no buscan ayuda por no cumplir con el estereotipo de bajo peso asociado a estos trastornos. Además, los profesionales de la salud a menudo no están suficientemente informados, lo que lleva a diagnósticos fallidos y tratamientos inadecuados. Si el IMC del paciente no es inferior a 17, muchos casos pasan desapercibidos, agravando y cronificando la enfermedad.
Los TCA menos conocidos
Otros trastornos de la conducta alimentaria menos conocidos, como la pica y el síndrome del comedor nocturno, también representan desafíos significativos.
La pica, caracterizada por la ingesta de sustancias no alimentarias, es común en embarazadas y niños pequeños. El síndrome del comedor nocturno, que combina anorexia matutina con atracones nocturnos, se asocia a problemas de sueño y desregulación de los ciclos circadianos, afectando tanto a personas con normopeso como a aquellas con sobrepeso u obesidad.
La recuperación de los TCA es particularmente compleja porque, a diferencia de otras adicciones, la comida es esencial para la vida. Además, el estigma y la vergüenza que rodean estos trastornos dificultan la búsqueda de ayuda. Es crucial que se reconozca que los TCA pueden afectar a personas de cualquier peso y que la evaluación y tratamiento no deben centrarse únicamente en el IMC. @mundiario


