Terapia cognitivo conductual, la alternativa ideal para hacer frente al insomnio

Expertos y pacientes destacan los beneficios de un enfoque que va más allá de la pastilla, pero señalan que la implicación personal es clave.
Una mujer dormida. / RR. SS.
Una mujer dormida. / RR SS.

Irene Ferrando, de 72 años, nunca imaginó que podría superar el insomnio que la acompañaba desde 2021, cuando la depresión comenzó a tomar el control de su vida. “Era un día tras otro sin poder dormir, sin ganas de hacer nada. Mi vida estaba muy mal”, recuerda al diario El País. Tras consultar con un psiquiatra, comenzó un tratamiento farmacológico para el insomnio que, aunque le permitió descansar, no le resolvía el fondo del problema. Sin embargo, la reciente incorporación a un grupo de Terapia Cognitivo Conductual para Insomnio (TCC-I) en la Unidad de Sueño del Hospital Clínico de Valencia ha sido un punto de inflexión. “Me está ordenando mi sueño. No es inmediato, pero me siento optimista. Creo que voy a superar mi insomnio”, afirma con esperanza.

El caso de Irene no es aislado. Según un estudio del Grupo de Trabajo de Insomnio de la Sociedad Española de Sueño, el 14% de los adultos en España sufren insomnio crónico, un trastorno que ha visto un aumento significativo en las últimas dos décadas. Este problema de salud pública no solo tiene repercusiones en el bienestar personal, sino también en la economía del país, con pérdidas de más de 11.500 millones de euros anuales debido a la disminución de la productividad, según un informe de RAND Europe. Además, está asociado con mayores riesgos de enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y metabólicas, lo que subraya la necesidad urgente de abordarlo de manera efectiva.

La Terapia Cognitivo Conductual, considerada el tratamiento de primera línea por su eficacia a largo plazo, se centra en modificar los hábitos y creencias que perpetúan el insomnio. Sin embargo, su acceso sigue siendo limitado. Aunque en algunos hospitales públicos como el Clínico de Valencia se ofrece, las cifras globales son alarmantemente bajas. Un estudio reciente indicó que solo el 1% de las personas con insomnio en Australia acceden a este tratamiento, y en España, el porcentaje podría ser aún menor.

El Dr. Manuel de Entrambasaguas, neurofisiólogo clínico de la Unidad del Sueño del Hospital Clínico de Valencia, lamenta la desatención del insomnio en muchos casos. "Miles de pacientes están tomando benzodiacepinas y otros fármacos desde hace años sin recibir una terapia adecuada", denuncia. A la falta de personal especializado y de unidades que ofrezcan TCC-I, se suman los recursos limitados de los sistemas de salud y la tendencia a recetar medicación como solución rápida, aunque a menudo esto implique dependencia y efectos secundarios a largo plazo.

Los tres factores que perpetúan el insomnio

El modelo de la TCC-I trabaja sobre los tres factores que perpetúan el insomnio: los predisponentes, los precipitantes (como eventos estresantes) y los perpetuantes (conductas y pensamientos que mantienen el insomnio). El tratamiento en grupos, que incluye entre 5 y 7 sesiones, ofrece herramientas como la higiene del sueño, técnicas de relajación y estrategias cognitivas que ayudan a los pacientes a recuperar la confianza en su capacidad para dormir sin depender de los medicamentos.

El éxito de esta terapia depende en gran medida de la implicación del paciente. Nerea López Jáuregui, que asistió a una terapia cognitivo-conductual grupal en 2018, subraya la dificultad del proceso. “Es una terapia dura, porque tienes que cambiar muchos hábitos y ser constante. Pero ahora, cuando me enfrento a una mala noche, sé qué hacer”, explica. La experiencia de Nerea resalta un punto crucial: el esfuerzo personal es esencial. El Dr. De Entrambasaguas y la Dra. Odile Romero, coordinadora de la Unidad del Sueño del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, coinciden en que la falta de compromiso por parte de los pacientes es una de las principales barreras para el éxito de la terapia. “Cuando el paciente se involucra, los resultados son excelentes, pero si no lo hace, la terapia no funciona”, afirma.

A pesar de estos desafíos, los expertos creen que la Terapia Cognitivo Conductual es el futuro para tratar el insomnio crónico. “Es más eficaz si se aplica antes de recurrir a los fármacos”, sostiene la neurofisióloga Ainhoa Álvarez, quien aboga por la implementación de esta terapia en los centros de Atención Primaria para garantizar que llegue a más personas. Sin embargo, el camino hacia un tratamiento más accesible y efectivo requiere no solo una mayor disponibilidad de los recursos necesarios, sino también un cambio en la forma en que se percibe y aborda el insomnio en la sociedad y el sistema de salud.

En definitiva, el insomnio crónico es un desafío complejo que exige más que una simple receta de pastillas. La Terapia Cognitivo Conductual ofrece una solución más profunda, aunque el éxito de su aplicación depende tanto de la infraestructura sanitaria como del compromiso de los propios pacientes. El camino hacia una solución eficaz pasa por superar barreras sociales, económicas y personales, con el objetivo de devolver a las personas la capacidad de descansar plenamente. @mundiario

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