El peligro de sufrir depresión aumenta con el consumo excesivo de alimentos procesados
Una amplia revisión de estudios publicada en la revista médica BMJ señala que el riesgo de depresión se incrementa significativamente cuando los alimentos ultraprocesados representan más del 30% de la dieta diaria. Los científicos, liderados por Melissa Lane y Wolfgang Max de la Universidad Deakin en Australia, destacan la necesidad de implementar políticas de salud pública que reduzcan el consumo de estos productos.
La revisión incluyó artículos publicados en los últimos tres años, con la participación de casi 10 millones de personas, y encontró "pruebas convincentes" de que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados está asociado con un aumento del 50% en el riesgo de enfermedad cardiovascular y alrededor del 50% de riesgo adicional de ansiedad y otros trastornos mentales. También se observó un aumento del 12% en el riesgo de diabetes tipo 2.
En un nivel de confianza inferior, se identificó un incremento del 21% en el riesgo de muerte por cualquier causa, un aumento del 50% en el riesgo de obesidad o problemas de sueño, y un 22% más de riesgo de depresión. Los investigadores subrayaron que el riesgo de depresión se dispara cuando los ultraprocesados superan el 30% de la dieta diaria de una persona.
La revisión también aboga por avanzar en la investigación de los mecanismos que explican por qué los alimentos ultraprocesados son perjudiciales. Se destaca que estos productos son menos nutritivos, afectan la dieta al aportar excesiva sal, grasa o azúcar, y desplazan alimentos saludables como frutas, que contienen compuestos beneficiosos como polifenoles y fitoestrógenos. Además, carecen de fibra y proteínas, concentrando más calorías en menos cantidad, lo que puede favorecer enfermedades crónicas asociadas con inflamación crónica y cambios en la microbiota.
Los autores sugieren realizar estudios a corto plazo para evaluar los efectos de los alimentos ultraprocesados en el peso, resistencia a la insulina, microbiota y niveles de inflamación. Sin embargo, reconocen que probar los efectos a largo plazo, como el riesgo de cáncer o enfermedades cardiovasculares, será imposible. @mundiario


