Fármacos para el TDAH en adultos: ¿qué funciona y qué falta por investigar?

Un estudio encuentra ventajas de los psicoestimulantes frente a las terapias no farmacológicas ante este trastorno que recibe más atención en la etapa infantil.
Una persona distraída. / RR SS.
Una persona distraída. / RR SS.

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) ha sido tradicionalmente asociado a la infancia, pero afecta a un porcentaje significativo de adultos, planteando retos médicos y sociales que aún no se abordan plenamente. Un reciente análisis liderado por la Universidad de Oxford revisa 113 estudios con 14.800 participantes para evaluar la eficacia de los tratamientos disponibles. Los resultados confirman que los estimulantes y la atomoxetina son las opciones más efectivas a corto plazo, pero revelan carencias importantes en la investigación a largo plazo y en la aplicación de terapias no farmacológicas.

Según Narcís Cardoner, director del servicio de psiquiatría del Hospital de Sant Pau, en Barcelona, la falta de ensayos clínicos específicos para adultos ha llevado a que muchos tratamientos se usen "fuera de indicación". El metilfenidato, eficaz en niños, no está oficialmente aprobado para adultos, obligando a los médicos a basarse más en la experiencia clínica que en la evidencia científica robusta. Esta práctica, aunque común, pone de relieve la escasa inversión en investigaciones dirigidas a esta población.

El estudio señala que, aunque los estimulantes logran reducir síntomas clave como la impulsividad y la dificultad de concentración, no se observan mejoras significativas en la calidad de vida general de los pacientes. Además, la atomoxetina mostró problemas de tolerancia en muchos casos, con efectos secundarios como aumento de la presión arterial, dolores de cabeza y trastornos del sueño.

Se necesitan explorar nuevas opciones

En cuanto a los tratamientos no farmacológicos, terapias como la cognitiva conductual o el mindfulness demostraron cierta eficacia desde la perspectiva de los médicos, pero no mejoraron significativamente los síntomas según la percepción de los propios pacientes. Esto, según Andrea Cipriani, coautora del estudio, resalta la necesidad de explorar nuevas opciones sostenibles que aborden el bienestar integral de los adultos con TDAH.

David Coghill, experto en psiquiatría de la Universidad de Melbourne, enfatiza las dificultades para comparar los efectos de los tratamientos farmacológicos y no farmacológicos, lo que complica el desarrollo de guías basadas en evidencia sólida. Además, destaca que las intervenciones no farmacológicas podrían ser valiosas para tratar trastornos comórbidos como la ansiedad y la depresión, frecuentemente asociados al TDAH.

Pese a los avances, la investigación subraya la necesidad de ensayos más extensos y específicos para adultos, así como el diseño de terapias integrales que consideren tanto los síntomas principales del TDAH como sus complicaciones. “El uso de psicoestimulantes en adultos puede reducir riesgos como el consumo de sustancias o los accidentes, pero necesitamos ir más allá”, concluye Cardoner.

El camino hacia un tratamiento integral del TDAH en adultos está trazado, pero aún queda mucho por recorrer para cerrar las brechas en evidencia y accesibilidad, y para mejorar la calidad de vida de quienes viven con este trastorno. @mundiario

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