¿Es lenacapavir la solución que Europa esperaba contra el VIH?

Una inyección cada seis meses abre la puerta a una nueva etapa en la prevención. Pero deja también preguntas sobre accesibilidad, estigma y justicia social.
Test de VIH. / Towfiqu Barbhuiya en Pexels
Test de VIH. / Towfiqu Barbhuiya en Pexels

Europa ha dado un paso histórico al aprobar el lenacapavir, una inyección que protege frente al VIH durante seis meses y que en los ensayos clínicos ha demostrado una eficacia prácticamente del 100%. No se trata de una vacuna en sentido estricto, pero en la práctica funciona como tal: protege de manera prolongada y evita la carga diaria de tomar una pastilla. La Organización Mundial de la Salud lo calificó como “un avance transformativo” y, con razón, muchos investigadores lo ven como el inicio de una nueva era en la prevención.

No es exagerado decir que la ciencia nunca había estado tan cerca de poner freno a una epidemia que ha costado más de 40 millones de vidas. En países como Uganda o Sudáfrica, donde se realizaron los ensayos, ninguna de las mujeres tratadas resultó infectada. El dato por sí solo transmite esperanza, pero también nos obliga a reflexionar sobre cómo trasladar este éxito a la vida real.

El reto de la equidad y el acceso

El entusiasmo no puede ocultar un hecho evidente: un fármaco solo cambia las cosas si llega a quienes lo necesitan. En España se detectan más de 3.000 nuevos casos de VIH al año y, aunque la PrEP oral existe desde 2019, no todo el mundo accede a ella ni cumple el tratamiento. El lenacapavir podría ser decisivo para personas jóvenes, mujeres en contextos vulnerables o colectivos LGTBI+, que a menudo lidian con barreras sociales, estigma o incluso violencia.

Aquí surge el primer interrogante: ¿quién podrá pagar la inyección? El laboratorio Gilead debe negociar el precio con los sistemas de salud europeos, y ahí es donde la política sanitaria será tan determinante como la ciencia. Que sea un medicamento innovador no puede convertirse en sinónimo de privilegio para unos pocos.

Más allá de la ciencia: una oportunidad social

La historia del VIH siempre ha estado marcada por la desigualdad. Por eso la llegada de esta inyección no debería verse solo como un hito médico, sino como una oportunidad para rediseñar la respuesta global. Si se logra que llegue a millones de personas en países de bajos ingresos, estaremos ante un verdadero giro de guion.

España, que mantiene el compromiso internacional de erradicar el VIH para 2030, tiene aquí una herramienta clave. Pero la prevención no se limita a los avances farmacológicos: necesita educación sexual, políticas de salud inclusivas y un esfuerzo sostenido contra la discriminación. El lenacapavir puede ser un gran paso, pero el final del camino dependerá de que nadie quede fuera. @mundiario

Comentarios