El cardio y la menopausia: un aliado clave para la salud femenina

A pesar de ciertas creencias erróneas, el entrenamiento cardiovascular no solo es seguro durante la menopausia, sino que es altamente recomendable.
Dos señoras haciendo ejercicio físico. / RR SS.
Dos señoras haciendo ejercicio físico. / RR SS.

El ejercicio físico siempre ha sido un pilar fundamental para la salud, pero en el caso de las mujeres en menopausia, su papel es aún más relevante. En los últimos tiempos, el entrenamiento de fuerza ha cobrado gran protagonismo en las rutinas de ejercicio, lo que ha llevado a ciertos debates sobre si el entrenamiento cardiovascular es igualmente beneficioso en esta etapa de la vida. La respuesta es clara: no solo no es perjudicial, sino que es altamente recomendable.

El entrenamiento cardiovascular se caracteriza por ejercicios de menor intensidad y mayor duración, como caminar, nadar, correr o andar en bicicleta. No obstante, también puede realizarse en gimnasios mediante programas estructurados que combinan máquinas y ejercicios aeróbicos en interiores. Por otro lado, el entrenamiento de fuerza implica una mayor intensidad con periodos de descanso, aunque también es posible incorporar pesas livianas a las rutinas de cardio para potenciar los beneficios.

Uno de los aspectos clave a considerar antes de comenzar cualquier plan de entrenamiento en la menopausia es el estado físico general de la mujer. Algunas molestias o patologías asociadas a esta etapa pueden requerir una evaluación previa para garantizar una práctica segura. Sin embargo, no se necesitan pruebas complejas ni procedimientos invasivos para determinar si se puede comenzar con una rutina de ejercicio regular.

Beneficios físicos y mentales

Entre los beneficios del entrenamiento cardiovascular destaca la mejora de la salud cardiovascular. Este tipo de ejercicio optimiza la contractilidad del corazón, mejora la distribución sanguínea y regula la tensión arterial, aspectos especialmente relevantes cuando la disminución de estrógenos puede afectar negativamente al sistema circulatorio. Además, el cardio contribuye al control del peso, contrarrestando la ralentización del metabolismo que suele producirse durante la menopausia.

Otro beneficio fundamental es el fortalecimiento de los huesos. La pérdida de estrógenos conlleva una disminución de la densidad mineral ósea, aumentando el riesgo de osteoporosis. El ejercicio cardiovascular regulado estimula la osteogenia, favoreciendo la fortaleza ósea y reduciendo el riesgo de fracturas.

Más allá de los beneficios físicos, el impacto del ejercicio en la salud mental también es significativo. Los sofocos, el insomnio, el estrés y la ansiedad, que suelen agravarse durante la menopausia, pueden aliviarse mediante la práctica regular de actividad física. Aunque el ejercicio no elimina completamente los síntomas vasomotores, puede ayudar a reducir su intensidad y frecuencia.

Las recomendaciones para una actividad física efectiva en esta etapa de la vida incluyen entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio moderado o entre 75 y 150 minutos de actividad aeróbica vigorosa. @mundiario

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