¿Cansancio en abril? La ciencia desmonta la astenia primaveral

Cansancio, somnolencia y falta de energía en primavera: ¿realidad biológica o efecto cultural?
Una mujer acostada sobre la hierba. / Pixabay.
Una mujer acostada sobre la hierba. / Pixabay.

Cada año, cuando los primeros días cálidos de marzo anuncian la primavera, muchos sienten que el cuerpo pesa más, la mente se nubla y el sueño parece insuficiente. La sensación es tan extendida que en Alemania existe incluso un término para ello: frühjahrsmüdigkeit, la “fatiga de primavera”. En España, se habla de astenia primaveral. Pero un reciente estudio suizo liderado por las universidades de Basilea y Berna sugiere que esta sensación no tiene un respaldo biológico: podría ser más un fenómeno cultural que un síndrome estacional.

Durante 12 meses, entre 2024 y 2025, un equipo de investigadores siguió a 418 adultos de Alemania, Suiza y Austria, en su mayoría mujeres con edad media de 32 años. Cada seis semanas, los participantes respondieron cuestionarios sobre fatiga, somnolencia diurna, insomnio y calidad del sueño. Casi la mitad afirmó sufrir astenia primaveral. Sin embargo, los datos mostraron que los niveles de fatiga y somnolencia permanecían estables a lo largo de todo el año, sin picos significativos en primavera.

Para Christine Blume, experta en cronobiología y autora principal del estudio, la explicación es más psicológica que fisiológica: “Pensamos que es más un fenómeno cultural o cultural y psicológico en lugar de biológico. La existencia misma del término podría estar moldeando las sensaciones de las personas”, explica. En otras palabras, la creencia en la fatiga de primavera puede hacer que la sintamos con más fuerza.

La primavera como construcción cultural

El efecto cultural se observa incluso en Google Trends: las búsquedas relacionadas con astenia primaveral comienzan a subir en enero, alcanzan su pico en marzo y disminuyen hacia mayo. La popularidad del término no refleja evidencia científica, sino un patrón social que condiciona la percepción del cansancio. La primavera, en comparación con invierno o verano, no ofrece cambios drásticos en el fotoperiodo que justifiquen un aumento notable de fatiga; invierno y verano son opuestos, pero primavera y otoño son relativamente similares.

Además, los investigadores evaluaron la exposición a la luz y los cronotipos de los participantes (si eran más madrugadores o nocturnos). Apenas se encontraron variaciones: solo una leve disminución de la fatiga en quienes estaban más expuestos a la luz solar, pero sin impacto significativo en la percepción general de cansancio.

El poder de las etiquetas y la profecía autocumplida

La psicología juega un papel clave. Cuando existe un nombre para un malestar, se facilita interpretarlo como algo real y específico. Este fenómeno, conocido como efecto de etiquetado, se combina con el sesgo de confirmación: si creemos que la primavera nos hará sentir cansados, prestamos más atención a cualquier señal que confirme esa expectativa. Blume lo compara con la creencia de que la luna llena altera el sueño: “Se convierte en una profecía autocumplida”, asegura.

Cuando el cansancio no es solo cultural

El coordinador del Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud de la semFYC, Asensio López, recuerda al diario EL PAÍS que aunque la astenia primaveral no sea una categoría clínica, no hay que subestimar los síntomas: “Hay personas que acuden a la consulta con cansancio, dificultad para hacer actividades o alteraciones del sueño. Suelen durar dos o tres semanas y luego desaparecen”, explica.

El abordaje clínico se centra en descartar causas médicas como anemia, alergias o depresión, y fomentar hábitos saludables: regular el sueño, mantener horarios de comidas estables y realizar actividad física. “Aunque uno diga que no puede moverse, caminar o hacer ejercicio tres o cuatro días a la semana ayuda a que el cuerpo responda”, añade López.

El mensaje final de los expertos es claro: no hace falta estar al 100% todo el tiempo. A lo largo del año, es normal experimentar periodos de mayor cansancio sin que exista una enfermedad detrás. La astenia primaveral, más que un síndrome estacional, es un espejo de la cultura, las expectativas sociales y la atención que prestamos a nuestro propio cuerpo. @mundiario

Comentarios